GABRIEL GUILLERMO
Poeta recién llegado
Y como de costumbre,
la fragancia de las flores del campo
se mezclaba con las pesadillas
de una mala cena compartida.
Quedaba ahí,
dando vueltas en la boca,
como un sabor que no se decide
entre lo dulce
y lo que sobra.
Y otra vez,
como ya se había hecho costumbre,
las flores,
tan inquietas,
se mecían con la brisa del monte,
haciendo de testigo
de algo que nadie
iba a nombrar.
Nadie dijo nada,
(como siempre).
G.G.G.
MAR/2026
la fragancia de las flores del campo
se mezclaba con las pesadillas
de una mala cena compartida.
Quedaba ahí,
dando vueltas en la boca,
como un sabor que no se decide
entre lo dulce
y lo que sobra.
Y otra vez,
como ya se había hecho costumbre,
las flores,
tan inquietas,
se mecían con la brisa del monte,
haciendo de testigo
de algo que nadie
iba a nombrar.
Nadie dijo nada,
(como siempre).
G.G.G.
MAR/2026