Dr Jose Roberto Hernandez
Poeta asiduo al portal
Si no llegan las doce, no puedo recoger el ultimo zapato de cristal,
no puedo saltear los escalones y temo que no solo se vaya el tiempo y tu,
temo más, temo que los carruajes se vuelvan calabazas
y me preocupa decirle adiós a un ratón en vez de a un mayordomo.
Si no llega la media noche, no sé cómo abordar el lecho sin buscarte,
no sé si la realidad del día ulterior, me ponga a vagar por los hogares,
para darme cuenta que tu boca fue quien me besó.
Si no se hace un negativo del zenit pronto;
voy a tener que dejarme de prosopopeyas y buscarte en el lado oeste de la cama,
ponerte el zapato de cristal, y con un beso, hacer de calabazas, carrosas, de roedores, servidumbre y del amor que te haga, un palacio.
Vampi
no puedo saltear los escalones y temo que no solo se vaya el tiempo y tu,
temo más, temo que los carruajes se vuelvan calabazas
y me preocupa decirle adiós a un ratón en vez de a un mayordomo.
Si no llega la media noche, no sé cómo abordar el lecho sin buscarte,
no sé si la realidad del día ulterior, me ponga a vagar por los hogares,
para darme cuenta que tu boca fue quien me besó.
Si no se hace un negativo del zenit pronto;
voy a tener que dejarme de prosopopeyas y buscarte en el lado oeste de la cama,
ponerte el zapato de cristal, y con un beso, hacer de calabazas, carrosas, de roedores, servidumbre y del amor que te haga, un palacio.
Vampi