David Valdés Estrada
Fantasma sin número
Estas noches acartonadas y frías
me transportan a los sombríos
parajes de tu cuerpo....
Son hologramas de cal y arena,
resquicios de un marchito amuleto.
Y se repite como cada noche
la eterna escena del crimen.
Sangra de nuevo la sangre
de los antiguos versos;
palpita esta piedra lunar adherida a mi carne,
este calendario sin hojas que ya no sabe de tiempo.
Se descosen mis ojos al
son de tus pasos,
mis brazos de paja buscando
tu herida,
susurrando al amanecer,
estaciones líquidas de sudor
y agonía...
Es mi tinta hecha polvo,
mi taza vacía...
Eres diamante secreto adherido
a mi espíritu.
No entiendo los mecanismos del sentido,
después de desmantelarlos
comprendo que las cosas se terminan
porque otras cosas pasan.
Y tú niña,
Olvidando la ofensa,
aferrándote a ser recuerdo infiel
de un loco;
pertenencia cedida al relicario
de un tal vez para siempre.
Desposeída de ti, entregándote
en mala hora,
a quien desconoce la profundidad de una mirada
bajo las aguas del silencio.
¿No me comprendes?
Bastaría con mirar dentro del charco de vacíos
que dejaste secar en mis ventanas,
esas vigas que laceran esta piel que aun te aclama,...
Sinfonías de un te quiero que anido en la brisa,
como pájaros surcando el sur,
sólo para alcanzar tu sonrisa.
No soy hielo al sol por tus palabras,
soy acaso incandescente que respira
fantasías,...tibiezas que me empapan,
solo retazos de amor en calamita.
Hay palabras de amor que lastiman,
es por eso que comprendo, cada sílaba
de tu lenguaje muerto; cada lágrima
de sal que has vertido, sobre este
nuestro cementerio.
Correcta la naturaleza interpreta las señales de peligro:
por eso las galeras por debajo de los suelos
Por eso es ahora tu tenue brillo: distante, tan lejos.
Ya no me invoques, no te convengo;
abiertas he visto las heridas, correr
tu sangre disolviendo en el veneno,
la tristeza acumulada, en la grieta de tu pecho.
Sucumbo a la sentencia del olvido,
madurando los temblores que
develan este amor enmohecido...
Converjo en la sabiduría el adiós compartido,
eras óleo fiero en mi cuadro,
(AHORA):
Sólo estragos de ese dogma que vivimos,
somos dos errantes buscando
el amor,
en simples verbos sin sentido.
me transportan a los sombríos
parajes de tu cuerpo....
Son hologramas de cal y arena,
resquicios de un marchito amuleto.
Y se repite como cada noche
la eterna escena del crimen.
Sangra de nuevo la sangre
de los antiguos versos;
palpita esta piedra lunar adherida a mi carne,
este calendario sin hojas que ya no sabe de tiempo.
Se descosen mis ojos al
son de tus pasos,
mis brazos de paja buscando
tu herida,
susurrando al amanecer,
estaciones líquidas de sudor
y agonía...
Es mi tinta hecha polvo,
mi taza vacía...
Eres diamante secreto adherido
a mi espíritu.
No entiendo los mecanismos del sentido,
después de desmantelarlos
comprendo que las cosas se terminan
porque otras cosas pasan.
Y tú niña,
Olvidando la ofensa,
aferrándote a ser recuerdo infiel
de un loco;
pertenencia cedida al relicario
de un tal vez para siempre.
Desposeída de ti, entregándote
en mala hora,
a quien desconoce la profundidad de una mirada
bajo las aguas del silencio.
¿No me comprendes?
Bastaría con mirar dentro del charco de vacíos
que dejaste secar en mis ventanas,
esas vigas que laceran esta piel que aun te aclama,...
Sinfonías de un te quiero que anido en la brisa,
como pájaros surcando el sur,
sólo para alcanzar tu sonrisa.
No soy hielo al sol por tus palabras,
soy acaso incandescente que respira
fantasías,...tibiezas que me empapan,
solo retazos de amor en calamita.
Hay palabras de amor que lastiman,
es por eso que comprendo, cada sílaba
de tu lenguaje muerto; cada lágrima
de sal que has vertido, sobre este
nuestro cementerio.
Correcta la naturaleza interpreta las señales de peligro:
por eso las galeras por debajo de los suelos
Por eso es ahora tu tenue brillo: distante, tan lejos.
Ya no me invoques, no te convengo;
abiertas he visto las heridas, correr
tu sangre disolviendo en el veneno,
la tristeza acumulada, en la grieta de tu pecho.
Sucumbo a la sentencia del olvido,
madurando los temblores que
develan este amor enmohecido...
Converjo en la sabiduría el adiós compartido,
eras óleo fiero en mi cuadro,
(AHORA):
Sólo estragos de ese dogma que vivimos,
somos dos errantes buscando
el amor,
en simples verbos sin sentido.
Gigi /David Valdés Estrada
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