Ceniza y tierra
Me buscarás en los arrecifes de coral
nadando entre peces de colores.
Me buscarás en la espesura de los bosques
que cubren la Amazonía.
Me buscarás en el estruendo
de las aguas que descienden
de Victoria, de Niágara, de Iguazú.
Me buscarás nos áridos desiertos,
en la cumbre de los montes,
en las frías estepas.
Me buscarás en la profundidad
de las simas marinas,
en el corazón de los volcanes.
Me buscarás en el ojo de los huracanes,
en las nubes, en las tormentas,
en la nieve, en el granizo,
en la lluvia y en la niebla.
Me buscarás en las criaturas
que piden limosna en las calles.
Me buscarás en los pechos secos
de la madre etíope
que amamanta sin esperanza.
Me buscarás en las guerras fratricidas
de África, América,
de Oriente a Occiedente,
de Norte a Sur.
Me buscarás en la sonrisa de un niño
sin destino ni horizonte,
en la mirada de una niña indefensa.
Me buscarás en el aroma
de las flores de lavanda,
en las rosas amarillas, en los nardos,
en los gladiolos blancos,
en las camelias.
Me buscarás en el canto de los jilgueros,
en el espíritu de las águilas.
Me buscarás entre la hierba
y en las luciérnagas,
en el rocío de la noche,
en la madrugada
Me buscarás en la Luna,
en el Sol y en las Estrellas.
Me buscarás
más allá de lo que tu mirada alcanza,
pero ya estaré lejos.
Poco a poco, me iré diluyendo
en el aire de mi sueño,
en la brisa del atardecer
de este atardecer que se cierra.
Seré entonces libre, por fin...
lejos de todo, cerca de mí...
Sólo ceniza. Ceniza y tierra.
Me buscarás en los arrecifes de coral
nadando entre peces de colores.
Me buscarás en la espesura de los bosques
que cubren la Amazonía.
Me buscarás en el estruendo
de las aguas que descienden
de Victoria, de Niágara, de Iguazú.
Me buscarás nos áridos desiertos,
en la cumbre de los montes,
en las frías estepas.
Me buscarás en la profundidad
de las simas marinas,
en el corazón de los volcanes.
Me buscarás en el ojo de los huracanes,
en las nubes, en las tormentas,
en la nieve, en el granizo,
en la lluvia y en la niebla.
Me buscarás en las criaturas
que piden limosna en las calles.
Me buscarás en los pechos secos
de la madre etíope
que amamanta sin esperanza.
Me buscarás en las guerras fratricidas
de África, América,
de Oriente a Occiedente,
de Norte a Sur.
Me buscarás en la sonrisa de un niño
sin destino ni horizonte,
en la mirada de una niña indefensa.
Me buscarás en el aroma
de las flores de lavanda,
en las rosas amarillas, en los nardos,
en los gladiolos blancos,
en las camelias.
Me buscarás en el canto de los jilgueros,
en el espíritu de las águilas.
Me buscarás entre la hierba
y en las luciérnagas,
en el rocío de la noche,
en la madrugada
Me buscarás en la Luna,
en el Sol y en las Estrellas.
Me buscarás
más allá de lo que tu mirada alcanza,
pero ya estaré lejos.
Poco a poco, me iré diluyendo
en el aire de mi sueño,
en la brisa del atardecer
de este atardecer que se cierra.
Seré entonces libre, por fin...
lejos de todo, cerca de mí...
Sólo ceniza. Ceniza y tierra.