Raúl Donoso P.
Poeta que considera el portal su segunda casa
La ceniza se va quedando rendida en el cenicero
y mis dedos tiemblan con la punta fría del cerillo,
se va dejando caer el humo sobre mi vista,
que nublada te piensa,
resistiéndose a dejarte a un lado ,
más mi sudor se ha vuelto tristeza,
que expele hedor contaminando la habitación.
Las piernas ya no sostienen la pena,
que se ha quedado prendada de mi antifaz,
que ríe sarcásticamente de mi sórdida semblanza,
sometiéndose pálida al destierro,
donde pretende mascullar lo gélido del hierro.
¡¡GRITANDO!!, voy seccionando,
cada escena que se asoma ante mis sienes,
y energúmeno transmuto
sin dejar sobre la pared recuerdo alguno,
desparramados por el suelo se han de quedar deshilachados,
y concibo mis nudillos rotos
y pretendo mis labios sangre
y congelo mi vista en el muro,
comprendiendo tu figura asome
y con ella mi opresión me abandone.
Es el 21 cigarro que se desborda en el cenicero,
más mis pulmones comienzan a increparme,
y tirado consuelo mi espalda,
detrás de las sabanas que son desorden
e inmerso en el abandono me sugiero,
tratando de masticar el 22 cigarro,
que no desea irse de mis labios,
haber si con el quemo tu figura,
que no desea ser exiliada de mi boca,
más deseo concluir mi espíritu,
que ya se ha fastidiado de observar mi fondo.....
y mis dedos tiemblan con la punta fría del cerillo,
se va dejando caer el humo sobre mi vista,
que nublada te piensa,
resistiéndose a dejarte a un lado ,
más mi sudor se ha vuelto tristeza,
que expele hedor contaminando la habitación.
Las piernas ya no sostienen la pena,
que se ha quedado prendada de mi antifaz,
que ríe sarcásticamente de mi sórdida semblanza,
sometiéndose pálida al destierro,
donde pretende mascullar lo gélido del hierro.
¡¡GRITANDO!!, voy seccionando,
cada escena que se asoma ante mis sienes,
y energúmeno transmuto
sin dejar sobre la pared recuerdo alguno,
desparramados por el suelo se han de quedar deshilachados,
y concibo mis nudillos rotos
y pretendo mis labios sangre
y congelo mi vista en el muro,
comprendiendo tu figura asome
y con ella mi opresión me abandone.
Es el 21 cigarro que se desborda en el cenicero,
más mis pulmones comienzan a increparme,
y tirado consuelo mi espalda,
detrás de las sabanas que son desorden
e inmerso en el abandono me sugiero,
tratando de masticar el 22 cigarro,
que no desea irse de mis labios,
haber si con el quemo tu figura,
que no desea ser exiliada de mi boca,
más deseo concluir mi espíritu,
que ya se ha fastidiado de observar mi fondo.....