Abro temerosa
el canal del ensueño,
ojos aterciopelados
en el jarabe del tiempo.
Cielo de lava
ruboriza mi esquizofrénico levitar.
A kilómetros del suelo infértil
¡Que ya es rojo también!
¿Será la erupción de la nube y el ángel?
¿Será la sangre de los desdichados y sus voces?
El viento
jadea voluptuoso
en dos de los tres gestos
que aún tiene mi rostro.
Y es que hasta las rosas giran;
Pintadas de negro
son el tesoro de la epopeya lunar;
Bellas y elegantes
sus espinas
rasgando mi luto,
desnudándome
para el vals del destierro.
Manos que se elevan
¿En alabanza al sol?
Multitud hirviendo
pernoctando en su avidez
sus cuerpos se vuelven polvo.
Piden por mis alas,
¿Por qué sólo yo me elevo?
Masturbación de interrogantes
los bosquejos
de esta asunción sideral.
Una cuerda
saborea mi cuello
gira,
dulce como mordida de labios,
aguda como grillete en las manos.
Hipnótica mi sien,
al bostezo universal.
¡Fuego!
Dogma de edén,
se incendian las memorias
de lo que vendrá.
Cae el santo
que detuvo mis parpados en una lágrima,
el cautivador de primaveras
que violó mi sonrisa en un destello.
Nadie se acerca.
¿Fin del mundo?
Se escapa mi alma
¡No!
se quedará sola en el tiempo
...abrácenme cuervos negros...
*Todo lo que tu alma quiere de día
termina por morirse en mis noches *