Susana del Rosal
Poeta que considera el portal su segunda casa
... Y el espejo me dice que soy
como el tabaco,
una vez fuerte y verde, esperanzado;
de joven y brillante pasajero
arrancado de sí y seco
con el tiempo;
y que luego, cambiado su ropaje
al marrón arrugado
estiras con tus dedos, obligándolo
a fingir su tersura,
a enrollarse y creer que son caricias
lo que sienten sus hojas;
y puesto de esa forma
sobre una superficie
lo modelas y cubres con un traje
de gala
para que encienda lumbre;
y lo llevas
a tu boca viciosa, con fruición,
y lo aspiras.
Y en tus dedos, humeante,
se consume
y se vuelve
cenizas.
como el tabaco,
una vez fuerte y verde, esperanzado;
de joven y brillante pasajero
arrancado de sí y seco
con el tiempo;
y que luego, cambiado su ropaje
al marrón arrugado
estiras con tus dedos, obligándolo
a fingir su tersura,
a enrollarse y creer que son caricias
lo que sienten sus hojas;
y puesto de esa forma
sobre una superficie
lo modelas y cubres con un traje
de gala
para que encienda lumbre;
y lo llevas
a tu boca viciosa, con fruición,
y lo aspiras.
Y en tus dedos, humeante,
se consume
y se vuelve
cenizas.