OSITO LINDO
Poeta que considera el portal su segunda casa
CENIZAS
Sáciame con tus besos
colmando el vació en mi boca
con manantiales de tu esencia.
Confúndete con mi piel
como si fuera tuya,
úsame como arcilla
para moldear la mujer de tus sueños.
Conmuéveme
con el roce de tu cuerpo,
buscando el recoveco
donde depositar tu lujuria.
Sin prisa, ardiente, deseoso de mi,
aclamas incesante
fundirme en tu vientre.
Tus movimientos palpitando
en mis entrañas,
jugando con las miradas
que hablan de pasiones.
Déjame agotada, débil
sin aliento,
dormida junto a ti.
Al despertar
recobrare las fuerzas
para que este momento de fuego
que nos consumió
convirtiéndonos en cenizas
vuelva a empezar.
De la hoguera que noche a noche alimentamos,
del fuego ardiente de tu vientre,
de tus recodos alegremente por mi ocupados,
solo cenizas de pieles brazas han quedado,
pero con el amanecer del nuevo día,
al ver tu cuerpo cual recién nacido,
el deseo y la lujuria
nuestras energías recargan nuevamente.
Gracias por invitarme
a deleitarme recorriendo
lentamente,
cada una de las estrofas,
de tus versos.
Tu amigo siempre
OSITO LINDO.
del fuego ardiente de tu vientre,
de tus recodos alegremente por mi ocupados,
solo cenizas de pieles brazas han quedado,
pero con el amanecer del nuevo día,
al ver tu cuerpo cual recién nacido,
el deseo y la lujuria
nuestras energías recargan nuevamente.
Gracias por invitarme
a deleitarme recorriendo
lentamente,
cada una de las estrofas,
de tus versos.
Tu amigo siempre
OSITO LINDO.
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