Alejandro Latour
Poeta recién llegado
Cuentale a mis manos
si aún respiras de mi aliento
pues en el umbral de tu vida
me resisto a ser efímero.
Y arrojo el ancla
sobre turbias aguas
para salvar de tus hechizos
lo que queda de mi piel.
Porque al bajar la guardia
el corazón apura el paso
y la garganta explota de deseos
como un juvenil Vesubio.
Es de nuevo tu nombre
endemoniado y furtivo,
que se encadena a mis huesos
como una sombra agreste.
Y hasta el suelo se estremece,
al saber que vendras
a desgarrarme el pecho,
con el bisturí de tus besos.
si aún respiras de mi aliento
pues en el umbral de tu vida
me resisto a ser efímero.
Y arrojo el ancla
sobre turbias aguas
para salvar de tus hechizos
lo que queda de mi piel.
Porque al bajar la guardia
el corazón apura el paso
y la garganta explota de deseos
como un juvenil Vesubio.
Es de nuevo tu nombre
endemoniado y furtivo,
que se encadena a mis huesos
como una sombra agreste.
Y hasta el suelo se estremece,
al saber que vendras
a desgarrarme el pecho,
con el bisturí de tus besos.