Camy
Camelia Miranda
Ya no tarda el alba,
los esteros aún húmedos
aguardan las lisonjas del día,
una copla en la cima sin prisa
se estremece por el canto de un gorrión,
que se despierta a ras de las espigas.
Ya casi se asoma,
el albor incontenible que retoza
entre las piedras de la corriente.
Y en el orto,
el tiempo en que nace el día
entre el manto de la noche que se desgarra.
Ya casi se tapiza,
el rojizo en la paleta del cielo
entre el bordado de las gaviotas
y en el horizonte,
el silencio se mece con los rayos
entre el aroma verde donde brilla el rocío.
Murmuran los juncos,
vuelven los caminos de las sombras,
una salamandra viste de amarillo su travesía,
un botón se abre con la tibieza de la brisa
y la aurora, ya no tarda en hospedarse.
(Publicado en Mundo Poesía el 11 de Julio del 2008)
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