Guada Noelia
Poeta recién llegado
Una vez más las huestes de Morfeo, hijo de Hipnos, su hijo predilecto, Señor de los Ejércitos oníricos, están ganando el sitio a mi plaza. Las almenas de mi pobre cerebro están siendo ganadas una a una, pero resisto aún. Se que toda oposición es casi heroica, casi perdida, casi inútil. Las acometidas se suceden en oleadas que atacan con el apoyo de catapultas que lanzan pensamientos abotargados y bocanadas de sandeces que causan el desorden entre mis neuronas épicas que se ven sorprendidas, creídas que estaban venciendo, persuadidas por los decuriones de ideas y principios y sin poder reaccionar a tiempo
Las escaleras de asalto son apoyadas sobre uno de los muros más débiles y trepan raudos los morfeístas suicidas, que no dudan en ganar los adarves desprotegidos, pues las bajas neuronales son ya notorias.Profiriendo alaridos aterradores, hace su aparición un regimiento de las temibles Keres, quienes con sus gladios van liquidando a las arrojadas defensoras en actos verdaderamente asombrosos. Sospecho que Hipnos otea desde el Erebus y sonríe complacido. Una torreta esquinera, en manos de una agrupación de recuerdos adolescentes de Mnemósine, no perciben el cuadro de situación desesperado y claman refuerzos en ese extremo, refuerzos que no llegarán
Fuegos crepusculares remanentes pretenden atravesar la plaza de armas para que la victoria sea definitiva, más, son interceptados y detenidos por un cuerpo de élite que en tiempos idos se ocupaban de aquello más allá de la Física. Mareas de alucinaciones entran en acción como fuerza de la reserva del enemigo, irrumpiendo por entre los salones de la lógica y sin disparar una saeta se desintegran silogismos y deducciones variopintas. Luego es ocupada la capilla de mis creencias, destruidas sus imágenes y una sensación de vacío y nada absoluta se mecen en las vigas desplomadas, una mofa de vitrales en añicos policromos que narran acerca de la Pasión y de los Santos.Mientras, yo, en la Torre del Homenaje, continúo armando estrategias para evitar la caída, trazando rectas y círculos acompasados sobre un mapa ficticio con colorados enemigos y azules amigos que ya no se ciertamente si aún combaten, pero a mi alrededor sólo veo desolación y restos de soma, dendritas cual ramas marchitas flotando sobre los nenúfares, jardines a los que solía acudir para solazarme en mejores momentos, axones desgarrados, mielina desperdigada por doquier y la barbacana de las creaciones arrasada por las mediocridades más siniestras. En ese instante, desde mi Torreón comprendo la mirada de esas leales guardias que me rodean para que no caiga en manos de esas legiones del Alba
y al momento les sonrío y les digo en voz baja, casi como susurrando
- suban el levadizo, bajen los párpados
y finalmente me entrego al sueño
vencida como
quien me llevará en su carro de Triunfo al mundo donde todo es posible, para que horas transcurran y despierte
si Dios quiere
porque dormir es morir un poco o morir sin saberlo, como vivir y durar
los últimos destellos de sinapsis se apagan resignados
duermo, muero, no lo se
