CEREMONIA DE LA REGENERACIÓN
INTROITO
Cómo me llueven geometrías de primavera
sobre el trigal de mis versos.
Mientras, voy desgranando las espigas del rosario,
misterio a misterio
hasta llegar al origen en flor de mis sueños.
Llueven como cristales oblicuos, como ángulos serenos,
tejen con sus gráficas de ámbar
la urdimbre que es el origen de las ciudades y los excesos.
Qué hermosas las bisectrices, los cosenos y los senos,
los polígonos funiculares,
alas sedientas de vuelos, ángeles violentos, infiernos.
LITURGIA DEL DESEO
Espero en el confín del puerto la llegada del paquebote
que traerá de vuelta
el equipaje de mis juventudes atroces, de mis años ausentes de cielo.
Vendrán -espero- envueltas en bruma
aquellas mujeres que compartieron mis pasiones y mis lechos,
mujeres ya desdibujadas, como nubes,
sin el primoroso cuidado de sus muslos entreabiertos
como un rosado secreto.
Vendrán -espero- mis esferas, mis triángulos equiláteros,
las campanillas que despertaban mis deseos.
Vendrá aquella ventana abierta en la noche iluminada por la absenta,
sobre el río, incitándome al suicidio, al silencio.
OFERTORIO
Qué húmedos están los campos llovidos de ecuaciones como lágrimas,
erizados por blandas lanzas sinuosas, flores del viento.
Qué húmedos los sonoros pavimentos.
Remuevo con mis dedos engarfiados los cabellos oscuros, tortuosos,
de la prostituta negra y observo
cómo se ilumina su piel y saca su roja lengua que clavará en mi costado.
Este sacrificio incruento como un vacío sacrilegio
será la ofrenda debida hasta que cuajen los trigos nuevos.
Ilust.: Max Ernst. “La mariée du vent”. 1927.
(worldartworld.wordpress.com)
INTROITO
Cómo me llueven geometrías de primavera
sobre el trigal de mis versos.
Mientras, voy desgranando las espigas del rosario,
misterio a misterio
hasta llegar al origen en flor de mis sueños.
Llueven como cristales oblicuos, como ángulos serenos,
tejen con sus gráficas de ámbar
la urdimbre que es el origen de las ciudades y los excesos.
Qué hermosas las bisectrices, los cosenos y los senos,
los polígonos funiculares,
alas sedientas de vuelos, ángeles violentos, infiernos.
LITURGIA DEL DESEO
Espero en el confín del puerto la llegada del paquebote
que traerá de vuelta
el equipaje de mis juventudes atroces, de mis años ausentes de cielo.
Vendrán -espero- envueltas en bruma
aquellas mujeres que compartieron mis pasiones y mis lechos,
mujeres ya desdibujadas, como nubes,
sin el primoroso cuidado de sus muslos entreabiertos
como un rosado secreto.
Vendrán -espero- mis esferas, mis triángulos equiláteros,
las campanillas que despertaban mis deseos.
Vendrá aquella ventana abierta en la noche iluminada por la absenta,
sobre el río, incitándome al suicidio, al silencio.
OFERTORIO
Qué húmedos están los campos llovidos de ecuaciones como lágrimas,
erizados por blandas lanzas sinuosas, flores del viento.
Qué húmedos los sonoros pavimentos.
Remuevo con mis dedos engarfiados los cabellos oscuros, tortuosos,
de la prostituta negra y observo
cómo se ilumina su piel y saca su roja lengua que clavará en mi costado.
Este sacrificio incruento como un vacío sacrilegio
será la ofrenda debida hasta que cuajen los trigos nuevos.
Ilust.: Max Ernst. “La mariée du vent”. 1927.
(worldartworld.wordpress.com)