He dejado pasar el tiempo,
como si su marcha trotadora aliviara el alma.
Lo he dejado apagar la llama
y esparcir las cenizas al norte, al sur
y hacia el oeste donde se pierde la mirada.
como si su marcha trotadora aliviara el alma.
Lo he dejado apagar la llama
y esparcir las cenizas al norte, al sur
y hacia el oeste donde se pierde la mirada.
Extiende su mano el tiempo, donde el río acaba.
Es aquí, en este río que serpentinera por el llano,
donde con el agua tibia y musgo eterno
he cicatrizado el sueño herido.
El sueño susurrante de la soledad en el infierno.
Es aquí, en este río que serpentinera por el llano,
donde con el agua tibia y musgo eterno
he cicatrizado el sueño herido.
El sueño susurrante de la soledad en el infierno.
Ya no duele en el alma, dice el amigo.
Ya no llueve en el pantano, asume con regocijo.
Ya no llueve en el pantano, asume con regocijo.
La gracia del paso al trote ha hecho el milagro,
he dejado pasar el tiempo,
como dicen los mundanos,
para sanar el alma y respirar de nuevo.
he dejado pasar el tiempo,
como dicen los mundanos,
para sanar el alma y respirar de nuevo.