Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
En el amanecer,
el sol se dibujará en tus ojos,
contemplándolos, encontraré tu ser,
ese mismo, que ha hecho mis días hermosos.
En el atardecer,
tu voz, llenándolo todo,
lumbre, haciéndome adormecer,
cuando se ha puesto el cerrojo.
En el calor de tus manos,
el más dulce vino,
hasta que llegue el verano,
el cual sellará nuestro destino.
Esencia de tu ser,
tu presencia, para acariciarla y contemplarla,
aroma infinito, que me hecho estremecer,
con el roce ardiente de tu mirada, cuando callas.
Calmar mi sed
en los días de calor
en el oasis que me has permitido ver,
ha hecho que abra sus pétalos una nueva flor.
el sol se dibujará en tus ojos,
contemplándolos, encontraré tu ser,
ese mismo, que ha hecho mis días hermosos.
En el atardecer,
tu voz, llenándolo todo,
lumbre, haciéndome adormecer,
cuando se ha puesto el cerrojo.
En el calor de tus manos,
el más dulce vino,
hasta que llegue el verano,
el cual sellará nuestro destino.
Esencia de tu ser,
tu presencia, para acariciarla y contemplarla,
aroma infinito, que me hecho estremecer,
con el roce ardiente de tu mirada, cuando callas.
Calmar mi sed
en los días de calor
en el oasis que me has permitido ver,
ha hecho que abra sus pétalos una nueva flor.
Y…Cuando llegue la noche,
escucharé la cadencia de tus pasos
arribando a nuestro hogar, entonces...
verás germinar el fruto que sembramos.
escucharé la cadencia de tus pasos
arribando a nuestro hogar, entonces...
verás germinar el fruto que sembramos.
----