Déjame decirte
que mi cavidad torácica
no lo aguanta más.
Si hay algo
que infla mi corazón,
es tu mirada;
y hoy fuiste tan certera
y fulminante
que he decidido
despojarme de la piel,
despojarme de los músculos,
de las costillas que lo encierran
y de todo impedimento
a que crezca este amor.