ANONIMA
Poeta adicto al portal
Morí un sábado en la noche
y mi alma fue a juicio,
ya no escuchaba reproches,
ni los rezos de mi niño.
Frente a la presencia de Dios
me encontraba indefensa
esperando compasión
para alcanzar la recompensa.
Depuse de un rato me dijo:
-Tu Margarita, ven aquí-
y sin ningún capricho,
la orden divina atendí
Saco una lista enorme
que decía pecados
y luego un pequeño sobre
de pensamientos encausados.
Me puse muy nerviosa
mucho más de lo normal
pero siempre fui empeñosa
en defender mi bienestar.
Así que cuando Dios me acuso
de haber peleado en la vida
yo amenazante rehusó
y dije que solo me defendía.
También me dijo que dudaba
y yo le dije: pues como no
con tanta secta inventada
ya no sabia en que creer yo.
Te dote de inteligencia
dime tú: ¿en que la utilizaste?
pues quizás te equivocaste
porque yo derramo demencia.
Lo note algo molesto
porque no me dejaba culpar
pero con todo modesto
prosiguió con su lista nombrar.
Es tu juventud me dijo-
fuiste una vulgar libertina
-si- repuse, pero nadie me dijo
que del sexo se abstenía.
Pero no fue una ni dos
dios me dijo en tono burlón
-si- le dije pero tú eres Dios
y tu das perdón al pecador.
Dios no sabia que decir
yo temblaba de los nervios
acababa de morir
y ya me sentía de la tierra muy lejos.
Dios resignado me dijo
-Margarita, pues que te puedo decir,
con tanto hablar y tus remilgos
ahora se que no era tu hora de morir.
Vuelve a la tierra y has tu deber
y para cuando para acá vuelvas
ahora si me vas a conocer-.
Me limite a sonreírle
en forma de agradecer
por favor tan sublime
como el volver a nacer.
De pronto sentí dormirme
y despertar otra vez
ya habían ido a despedirme
la velorio de las diez.
Todos perplejos ante mi
me dejaban de mirarme
por verme otra vez aquí
no paraban de contemplarme.
Yo solo pude comentar
que Dios de mi tuvo compasión
porque no paraba de hablar
y no le daba la razón
Morí un sábado en la noche
y mi alma fue a juicio,
ya no escuchaba reproches,
ni los rezos de mi niño.
Frente a la presencia de Dios
me encontraba indefensa
esperando compasión
para alcanzar la recompensa.
Depuse de un rato me dijo:
-Tu Margarita, ven aquí-
y sin ningún capricho,
la orden divina atendí
Saco una lista enorme
que decía pecados
y luego un pequeño sobre
de pensamientos encausados.
Me puse muy nerviosa
mucho más de lo normal
pero siempre fui empeñosa
en defender mi bienestar.
Así que cuando Dios me acuso
de haber peleado en la vida
yo amenazante rehusó
y dije que solo me defendía.
También me dijo que dudaba
y yo le dije: pues como no
con tanta secta inventada
ya no sabia en que creer yo.
Te dote de inteligencia
dime tú: ¿en que la utilizaste?
pues quizás te equivocaste
porque yo derramo demencia.
Lo note algo molesto
porque no me dejaba culpar
pero con todo modesto
prosiguió con su lista nombrar.
Es tu juventud me dijo-
fuiste una vulgar libertina
-si- repuse, pero nadie me dijo
que del sexo se abstenía.
Pero no fue una ni dos
dios me dijo en tono burlón
-si- le dije pero tú eres Dios
y tu das perdón al pecador.
Dios no sabia que decir
yo temblaba de los nervios
acababa de morir
y ya me sentía de la tierra muy lejos.
Dios resignado me dijo
-Margarita, pues que te puedo decir,
con tanto hablar y tus remilgos
ahora se que no era tu hora de morir.
Vuelve a la tierra y has tu deber
y para cuando para acá vuelvas
ahora si me vas a conocer-.
Me limite a sonreírle
en forma de agradecer
por favor tan sublime
como el volver a nacer.
De pronto sentí dormirme
y despertar otra vez
ya habían ido a despedirme
la velorio de las diez.
Todos perplejos ante mi
me dejaban de mirarme
por verme otra vez aquí
no paraban de contemplarme.
Yo solo pude comentar
que Dios de mi tuvo compasión
porque no paraba de hablar
y no le daba la razón
y mi alma fue a juicio,
ya no escuchaba reproches,
ni los rezos de mi niño.
Frente a la presencia de Dios
me encontraba indefensa
esperando compasión
para alcanzar la recompensa.
Depuse de un rato me dijo:
-Tu Margarita, ven aquí-
y sin ningún capricho,
la orden divina atendí
Saco una lista enorme
que decía pecados
y luego un pequeño sobre
de pensamientos encausados.
Me puse muy nerviosa
mucho más de lo normal
pero siempre fui empeñosa
en defender mi bienestar.
Así que cuando Dios me acuso
de haber peleado en la vida
yo amenazante rehusó
y dije que solo me defendía.
También me dijo que dudaba
y yo le dije: pues como no
con tanta secta inventada
ya no sabia en que creer yo.
Te dote de inteligencia
dime tú: ¿en que la utilizaste?
pues quizás te equivocaste
porque yo derramo demencia.
Lo note algo molesto
porque no me dejaba culpar
pero con todo modesto
prosiguió con su lista nombrar.
Es tu juventud me dijo-
fuiste una vulgar libertina
-si- repuse, pero nadie me dijo
que del sexo se abstenía.
Pero no fue una ni dos
dios me dijo en tono burlón
-si- le dije pero tú eres Dios
y tu das perdón al pecador.
Dios no sabia que decir
yo temblaba de los nervios
acababa de morir
y ya me sentía de la tierra muy lejos.
Dios resignado me dijo
-Margarita, pues que te puedo decir,
con tanto hablar y tus remilgos
ahora se que no era tu hora de morir.
Vuelve a la tierra y has tu deber
y para cuando para acá vuelvas
ahora si me vas a conocer-.
Me limite a sonreírle
en forma de agradecer
por favor tan sublime
como el volver a nacer.
De pronto sentí dormirme
y despertar otra vez
ya habían ido a despedirme
la velorio de las diez.
Todos perplejos ante mi
me dejaban de mirarme
por verme otra vez aquí
no paraban de contemplarme.
Yo solo pude comentar
que Dios de mi tuvo compasión
porque no paraba de hablar
y no le daba la razón
Morí un sábado en la noche
y mi alma fue a juicio,
ya no escuchaba reproches,
ni los rezos de mi niño.
Frente a la presencia de Dios
me encontraba indefensa
esperando compasión
para alcanzar la recompensa.
Depuse de un rato me dijo:
-Tu Margarita, ven aquí-
y sin ningún capricho,
la orden divina atendí
Saco una lista enorme
que decía pecados
y luego un pequeño sobre
de pensamientos encausados.
Me puse muy nerviosa
mucho más de lo normal
pero siempre fui empeñosa
en defender mi bienestar.
Así que cuando Dios me acuso
de haber peleado en la vida
yo amenazante rehusó
y dije que solo me defendía.
También me dijo que dudaba
y yo le dije: pues como no
con tanta secta inventada
ya no sabia en que creer yo.
Te dote de inteligencia
dime tú: ¿en que la utilizaste?
pues quizás te equivocaste
porque yo derramo demencia.
Lo note algo molesto
porque no me dejaba culpar
pero con todo modesto
prosiguió con su lista nombrar.
Es tu juventud me dijo-
fuiste una vulgar libertina
-si- repuse, pero nadie me dijo
que del sexo se abstenía.
Pero no fue una ni dos
dios me dijo en tono burlón
-si- le dije pero tú eres Dios
y tu das perdón al pecador.
Dios no sabia que decir
yo temblaba de los nervios
acababa de morir
y ya me sentía de la tierra muy lejos.
Dios resignado me dijo
-Margarita, pues que te puedo decir,
con tanto hablar y tus remilgos
ahora se que no era tu hora de morir.
Vuelve a la tierra y has tu deber
y para cuando para acá vuelvas
ahora si me vas a conocer-.
Me limite a sonreírle
en forma de agradecer
por favor tan sublime
como el volver a nacer.
De pronto sentí dormirme
y despertar otra vez
ya habían ido a despedirme
la velorio de las diez.
Todos perplejos ante mi
me dejaban de mirarme
por verme otra vez aquí
no paraban de contemplarme.
Yo solo pude comentar
que Dios de mi tuvo compasión
porque no paraba de hablar
y no le daba la razón
:: en verdad pido una disculpa por tan enorme descuido y si Ud. pudiera corregir mi error se lo agradeceria enormemente. Un placer, reitero. Un saludo amistoso desde Mexico en el que hago manifiesto mi admiracion y gran respeto...
:: jejjeje pero pues se vale soñar... un beso amigo y gracias por pasar...
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