Irma Recio Lopez
Poeta recién llegado
[FONT="]CHE
Arde la llama, la sien golpea,
aprisa corre sangre en sus venas,
sobre las aguas oscurecidas
una luz blanca palpita y riela.
Alumbra el orbe, su sola estrella
al sol opaca con su belleza,
bajo su estela de independencia
hasta la luna siente vergüenza.
Nace a la historia, se adentra en ella,
parido el mártir todos se alertan,
desde su cuna al mundo entero
su Che imparable, fuerte resuena.
Ya se ha trazado la ruta cierta,
viles tiranos no lo amedrentan,
las acechanzas no lo cohíben...
¡Es ese el hijo de toda América!
y surca espacios, transita sendas,
a su palabra clara y precisa
el pobrerío presto se aferra.
Es la esperanza que se acrecienta,
que se arrebuja tras de su huella
y al oprimido, su afán consuela.
Lanza el mensaje, la voz le tiembla,
las emociones se le despiertan,
los sentimientos se le acumulan
para sus alas ya no hay fronteras.
Es un león enfurecido, una pantera,
los ideales que lo acometen no le dan tregua.
Tiñe de rojo la tarde austera
sobre la estoica Sierra Maestra
allí se yergue, figura enhiesta
sin pedestales, todo quimera.
Y ya no es hombre, solo es idea,
se clava, punza, hiende, golpea;
late al unísono toda la tierra
bajo la impronta de su leyenda.
[FONT="]Irma Recio López
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