Kein Williams
Poeta fiel al portal
Era una princesa
que con su belleza
me hacia enloquecer.
Sus ojos brillaban
que con su belleza
me hacia enloquecer.
Sus ojos brillaban
y me hipnotizaban
ojos color miel.
Su piel de durazno
ojos color miel.
Su piel de durazno
y sus pies descalzos
sobre las arenas.
Su vestido blanco
sobre las arenas.
Su vestido blanco
la chica de mi barrio
era una doncella.
Cuando quise hablarle
era una doncella.
Cuando quise hablarle
comencé a trabarme
y ella sonrió.
Parecía un ángel
y ella sonrió.
Parecía un ángel
que vino a visitarme
y robó mi corazón.
Éramos dos niños
y robó mi corazón.
Éramos dos niños
todo era puro y sencillo
una hermosa historia.
Imaginé mil te amo
una hermosa historia.
Imaginé mil te amo
tomarla de la mano
eso ya era la gloria.
Pero no dije nada
eso ya era la gloria.
Pero no dije nada
tan solo mi mirada
gritaba: tú me gustas.
Y ella sonreía
gritaba: tú me gustas.
Y ella sonreía
sus labios escondían
un sí a mi pregunta.
Pregunta que no hice,
un sí a mi pregunta.
Pregunta que no hice,
respuesta que no tuve,
y aunque yo la quise
su sí nunca lo obtuve.
Adiós, chica de mi barrio
y aunque yo la quise
su sí nunca lo obtuve.
Adiós, chica de mi barrio
han pasado veinte años,
y hoy yo me he enterado,
que al cielo has marchado.
Fue hermoso recordarte
y hoy yo me he enterado,
que al cielo has marchado.
Fue hermoso recordarte
ser cómplice del cariño,
hoy quise preguntarte
lo que no hice de niños.
Y cierro nuestra historia
hoy quise preguntarte
lo que no hice de niños.
Y cierro nuestra historia
recordando tu bella imagen
que guardo en mi memoria
el cielo recuperó un ángel.
que guardo en mi memoria
el cielo recuperó un ángel.
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