kique
Poeta que considera el portal su segunda casa
Chicharra, ronca chicharra,
en tu continuo lamento,
como el golpe de una marra
repicas todo momento.
Con tu rechinar me acuesto
para conciliar el sueño,
con tu rechinar despierto,
pues mi dormir fue pequeño.
No soporto tus chirridos
retumbar en mi cerebro,
resuenan como berridos,
en insistente requiebro.
Llévate por campo abierto
tu monótono sonido,
ensaya en el tu concierto,
estridente para el oído.
Chicharra, ya nadie aguanta
ese continuo ronquido,
lo poco por poco agrada,
lo mucho ya es un quejido.