ZADRO
Poeta recién llegado
En la casa se está bien así,
pero reconozco.
Hay lugares en donde uno debe volver.
No lo pensé dos veces y aborde el primer avión,
Esa noche quería estar contigo,
Me perdí en el aeropuerto,
Me refugie en el bar y hable con mi amante,
¡Bueno! Ella quería hablar conmigo,
Llegó el momento del encuentro,
Quizá no tan especial como había creído,
Pero esa noche nació nuestro hijo,
Bajabas con tus pants gastados cuando no podía dormir,
He pasado mirando esas manchas en el techo,
De cualquier forma sigo esperando su llamada y ya pasaron los cuatro minutos.
Antes, guardaba cualquier detalle tuyo, hasta el primer perro que compramos,
Solo pude enterrar al perro,
Que no te duela que haya muerto por salvarte; Lo que para mí fueras no importa: madre, amante o diosa. Me bastaba saberte viva.
Concentre toda mi atención, deseaba comerte la boca.
Me parecías un ídolo sin sexo, ni edad. Aquel rostro tenía algo que decirme, algo mío que demandaba algo de mí.
La noche ha pagado sus faros en este hotel barato.
pero reconozco.
Hay lugares en donde uno debe volver.
No lo pensé dos veces y aborde el primer avión,
Esa noche quería estar contigo,
Me perdí en el aeropuerto,
Me refugie en el bar y hable con mi amante,
¡Bueno! Ella quería hablar conmigo,
Llegó el momento del encuentro,
Quizá no tan especial como había creído,
Pero esa noche nació nuestro hijo,
Bajabas con tus pants gastados cuando no podía dormir,
He pasado mirando esas manchas en el techo,
De cualquier forma sigo esperando su llamada y ya pasaron los cuatro minutos.
Antes, guardaba cualquier detalle tuyo, hasta el primer perro que compramos,
Solo pude enterrar al perro,
Que no te duela que haya muerto por salvarte; Lo que para mí fueras no importa: madre, amante o diosa. Me bastaba saberte viva.
Concentre toda mi atención, deseaba comerte la boca.
Me parecías un ídolo sin sexo, ni edad. Aquel rostro tenía algo que decirme, algo mío que demandaba algo de mí.
La noche ha pagado sus faros en este hotel barato.