FRANCO LIMBER
Poeta recién llegado
Oscuridad de un alma aprisiona, vagabundo solitario en soledad encuentro un castigo, ideas muertas para un viento que se pierde en el silencio, triste va cayendo la rosa en mi suelo áspero, sin señales vida.
Toma mi mano, camina con migo, estas estrellas llevan tu nombre, una flor andina nace aquí por estas tierras perdidas, si, es cierto, ya no existe el amor arcano. Me entiendes, tú no existes, talvez en mi mundo imaginario; no, este silencio me enloquece, regresa sueño bello, escucha mi vos ronca: abro este libro de poemas, escucha, siente, es mi corazón, “regresa a mi” no te marches, se va apagando esta vida, sin Ti ando ciego en mis andares por el bulevar, quiéreme otra vez y borremos este dolor, ya no puedo llorar en este frió hiriente.
Duermo, te sueño, te imagino, deseo la muerte, el no despertar y tenerte a mi lado. Fracaso, no hay tiempo, estos pensamiento confusos, arde en fuego esta piel India, infierno quema estos sentimientos enfermos, amarte sin razón, estas fantasías mundanas me llevan al insomnio, cicatrices del olvido me prohíben desearte.
Bebo un trago de este vaso turbio, quemante, y un leve cigarrillo lleva tu nombre, el humo ciega mi razón, aquí solo ante mi simple humanidad, bestia infernal el tiempo para ti para mi. Cuantas lagrimas te merecen, cuantos silencios debo soportar, estas botellas llevan tu sabor embriagante, el beso mortal de mis cigarros regados con odio por las calles Andinas, barrios alteños, los perros que ladran ante mi perturbadora presencia, te miro en el cielo te imagino, solo una sombra de calor fetichista de una mente oscura.
Déjame abrasarte, tenerte entre mis manos callosas lacerantes, y un beso de mis labios resecos sabor a coca y cigarro, aroma indio, si lo soy, más crudo solo la piedra, suelo no sentir el frió. Si cursi, lo soy, vago entre detalles que se pierden en el vació, solo te imagino, no muero al imaginarte, se que no puedes existir, aliento infernal, te busque y no te hallé, mas pude verte a lo lejos, tu piel desnuda, tu cabello jugando en el frió andino ante la brisa crepuscular, volví, volví a buscarte, no te encontré, distante, el suelo migajas que solo la ilusión me escupe. Es Franco decirte que te pienso y me da temor tenerte, un demonio anda suelto, Tú angelical y siniestro amor prohibido.
Si, estas líneas innecesarias de una noche de vino, sentado en un cementerio oscuro sin vida humana. No tengo miedo, mas el miedo de morir sin hallarte, pues vivo para saberte, tal vez tenerte, y alguna vez para que me ames.
Toma mi mano, camina con migo, estas estrellas llevan tu nombre, una flor andina nace aquí por estas tierras perdidas, si, es cierto, ya no existe el amor arcano. Me entiendes, tú no existes, talvez en mi mundo imaginario; no, este silencio me enloquece, regresa sueño bello, escucha mi vos ronca: abro este libro de poemas, escucha, siente, es mi corazón, “regresa a mi” no te marches, se va apagando esta vida, sin Ti ando ciego en mis andares por el bulevar, quiéreme otra vez y borremos este dolor, ya no puedo llorar en este frió hiriente.
Duermo, te sueño, te imagino, deseo la muerte, el no despertar y tenerte a mi lado. Fracaso, no hay tiempo, estos pensamiento confusos, arde en fuego esta piel India, infierno quema estos sentimientos enfermos, amarte sin razón, estas fantasías mundanas me llevan al insomnio, cicatrices del olvido me prohíben desearte.
Bebo un trago de este vaso turbio, quemante, y un leve cigarrillo lleva tu nombre, el humo ciega mi razón, aquí solo ante mi simple humanidad, bestia infernal el tiempo para ti para mi. Cuantas lagrimas te merecen, cuantos silencios debo soportar, estas botellas llevan tu sabor embriagante, el beso mortal de mis cigarros regados con odio por las calles Andinas, barrios alteños, los perros que ladran ante mi perturbadora presencia, te miro en el cielo te imagino, solo una sombra de calor fetichista de una mente oscura.
Déjame abrasarte, tenerte entre mis manos callosas lacerantes, y un beso de mis labios resecos sabor a coca y cigarro, aroma indio, si lo soy, más crudo solo la piedra, suelo no sentir el frió. Si cursi, lo soy, vago entre detalles que se pierden en el vació, solo te imagino, no muero al imaginarte, se que no puedes existir, aliento infernal, te busque y no te hallé, mas pude verte a lo lejos, tu piel desnuda, tu cabello jugando en el frió andino ante la brisa crepuscular, volví, volví a buscarte, no te encontré, distante, el suelo migajas que solo la ilusión me escupe. Es Franco decirte que te pienso y me da temor tenerte, un demonio anda suelto, Tú angelical y siniestro amor prohibido.
Si, estas líneas innecesarias de una noche de vino, sentado en un cementerio oscuro sin vida humana. No tengo miedo, mas el miedo de morir sin hallarte, pues vivo para saberte, tal vez tenerte, y alguna vez para que me ames.