Viento de américa
Poeta adicto al portal
Ésta, la de la rodilla izquierda:
fue jugando a los ladrones.
No sé si huía o perseguía;
si fue un disparo o una caída.
Perdón, fue cuando niño.
La del muslo derecho:
una niña de ojos negros y grandes,
como de conejo asustado,
fue la culpable.
Me gusta la rosa -dijo-.
Y aquí está el precio.
¡Ni siquiera volteó a mirarme!
En la espalda hay otra.
Ésta nunca la he visto,
pero tengo la certeza que existe.
Es algo así como un intento fallido de Dios
por hacer un ángel.
No preguntes, amor, por la del pecho.
De ésa la culpa la tienes tú.
¿Los dos curitas?
Si los quitas pierdo la vida.
No me pidas más explicación.
fue jugando a los ladrones.
No sé si huía o perseguía;
si fue un disparo o una caída.
Perdón, fue cuando niño.
La del muslo derecho:
una niña de ojos negros y grandes,
como de conejo asustado,
fue la culpable.
Me gusta la rosa -dijo-.
Y aquí está el precio.
¡Ni siquiera volteó a mirarme!
En la espalda hay otra.
Ésta nunca la he visto,
pero tengo la certeza que existe.
Es algo así como un intento fallido de Dios
por hacer un ángel.
No preguntes, amor, por la del pecho.
De ésa la culpa la tienes tú.
¿Los dos curitas?
Si los quitas pierdo la vida.
No me pidas más explicación.