Rafael Llamas Jimenez
Poeta veterano en el portal
Que ancha es la avenida de la vida
cuantas cosas pasan a su alrededor,
pero vamos demasiado deprisa
apenas nos queda tiempo para el amor.
Las palomas sobreviven como pueden
dando compañía al viejecito,
que pasa las mañanas en un banco
recogiendo las migajas del destino.
Cuanta soledad entre tanta gente
es un hervidero sin sentido,
un paso de peatones que no disfrutan
el color ni el aroma del camino.
Colgados en balcones fríos de cemento gris
sobre un cielo que debería estar limpio,
nubes llenas de humo con mal genio
almas ausentes se balancean en su columpio.
Así transcurren los días y los vientos
en esta gran avenida de la ira,
enfrentándonos a un estrés de desencuentros
que difícil será cicatrizar la herida.
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