Azul índigo
que desvanece
su cielo en el crepúsculo.
Cansancio de la vida
que se agita melancolicamente.
En la tarde transida,
que preludia a la noche,
van todas nuestras vidas desmesuradamente largas...
Retorno de las almas
a su lecho de ausencia sin fin y sin distancias...
Nuestras vidas,
carabelas en un mar de inquietudes,
van moliendo los dias y las noches,
en su muela inmutable de monótonos siglos.
Nacencia, dolor y muerte,
que amalgaman tristezas, risas y ansias;
angustia por detener el tiempo,
de loca cabalgata,
que agiganta su paso y diluye su distancia.
Hombres tristes avanzan
por senderos inmensos y van midiendo el tiempo, para ver cuando nacen y para ver cuando mueren...
Es eternamente nuevo,
y es eternamente viejo, este dolor esperanzado.
que desvanece
su cielo en el crepúsculo.
Cansancio de la vida
que se agita melancolicamente.
En la tarde transida,
que preludia a la noche,
van todas nuestras vidas desmesuradamente largas...
Retorno de las almas
a su lecho de ausencia sin fin y sin distancias...
Nuestras vidas,
carabelas en un mar de inquietudes,
van moliendo los dias y las noches,
en su muela inmutable de monótonos siglos.
Nacencia, dolor y muerte,
que amalgaman tristezas, risas y ansias;
angustia por detener el tiempo,
de loca cabalgata,
que agiganta su paso y diluye su distancia.
Hombres tristes avanzan
por senderos inmensos y van midiendo el tiempo, para ver cuando nacen y para ver cuando mueren...
Es eternamente nuevo,
y es eternamente viejo, este dolor esperanzado.