VICSAM
Poeta recién llegado
Maldita puerta que te abriste, y
diste paso a la mano que lanzó,
un mensaje lujurioso,
que crispó mi piel y me cegó.
Ambrosia cegadora y pecadora,
piel caliente que mi sabia consumió,
carne débil que el fuego devoró,
manto negro que mi razón esfumó.
Cuerpo afrodisiaco que me hechizó,
aroma embriagador que mi voluntad
evaporó, y quitó mi fuerza para detener
los dardos que Eros en mi cuerpo clavó.
Cuando clamé por mi cuerpo,
cual dríade te esfumaste,
pidiendo cien monedas de oro,
para enterrar tú ganancia.
Después de las monedas de oro,
joyas y plata también,
comprendiendo la estocada,
que a mi amada de siempre,
por ardiente apliqué.
Mujer de mi alma,
cuando más me amaste te falté,
mientras me adorabas te ofendí,
cuando más cerca estabas me perdí.
Ciego del corazón y de la razón,
no tuve piedad ni consideración,
doy gracias por tu amor, que
fue muy noble para curar mí dolor.
Al recobrar la visión,
sólo vivo por tu perdón,
ganar de nuevo tu confianza,
y ser digno de tu amor.
diste paso a la mano que lanzó,
un mensaje lujurioso,
que crispó mi piel y me cegó.
Ambrosia cegadora y pecadora,
piel caliente que mi sabia consumió,
carne débil que el fuego devoró,
manto negro que mi razón esfumó.
Cuerpo afrodisiaco que me hechizó,
aroma embriagador que mi voluntad
evaporó, y quitó mi fuerza para detener
los dardos que Eros en mi cuerpo clavó.
Cuando clamé por mi cuerpo,
cual dríade te esfumaste,
pidiendo cien monedas de oro,
para enterrar tú ganancia.
Después de las monedas de oro,
joyas y plata también,
comprendiendo la estocada,
que a mi amada de siempre,
por ardiente apliqué.
Mujer de mi alma,
cuando más me amaste te falté,
mientras me adorabas te ofendí,
cuando más cerca estabas me perdí.
Ciego del corazón y de la razón,
no tuve piedad ni consideración,
doy gracias por tu amor, que
fue muy noble para curar mí dolor.
Al recobrar la visión,
sólo vivo por tu perdón,
ganar de nuevo tu confianza,
y ser digno de tu amor.