duf9991
Poeta adicto al portal
Sé que muchos de mis tristes versos
comienzan con la misma retahíla,
pero no puedo evitar
que mis ojos se posen en la traslúcida ventana,
por la cual que se observa
un cielo nublado y deprimente,
informe, triste.
No puedo evitar
sentir una exigua conexión
y empezar a amar distraídamente ese cielo
por brindarme tan delicada conmiseración,
por entender este tedioso calvario,
por brindarme la noble sonrisa
que el cielo azul, empíreo no me provee.
Por eso al mirar la fina lluvia caer
y al ver sus aguas escurrirse por las calles
no hago ese mustio gesto,
no tuerzo mis delgados labios
mas me regocijo en mis adentros
y pienso que ese triste cielo
es de mi un noble cómplice
y sale solo cuando en mi corazón
reina la depresión.
Pero cuando el cielo gris y tormentoso
surge de la nada en momentos de júbilo y algazara,
soy yo el que siento compasión
por los que ahora lo ven y en el miran
su noble camaradería,
y sonrío para mis adentros.
comienzan con la misma retahíla,
pero no puedo evitar
que mis ojos se posen en la traslúcida ventana,
por la cual que se observa
un cielo nublado y deprimente,
informe, triste.
No puedo evitar
sentir una exigua conexión
y empezar a amar distraídamente ese cielo
por brindarme tan delicada conmiseración,
por entender este tedioso calvario,
por brindarme la noble sonrisa
que el cielo azul, empíreo no me provee.
Por eso al mirar la fina lluvia caer
y al ver sus aguas escurrirse por las calles
no hago ese mustio gesto,
no tuerzo mis delgados labios
mas me regocijo en mis adentros
y pienso que ese triste cielo
es de mi un noble cómplice
y sale solo cuando en mi corazón
reina la depresión.
Pero cuando el cielo gris y tormentoso
surge de la nada en momentos de júbilo y algazara,
soy yo el que siento compasión
por los que ahora lo ven y en el miran
su noble camaradería,
y sonrío para mis adentros.