Francisco Iván Pazualdo
Poeta veterano en el portal
Cielo negro
Cielo negro, avante de mis manos la fuga haces,
le tiras al océano tus redes de cadáveres,
psicofonia de mi universo en las alas del eco,
voz que viaja goteando sótanos indebidos,
mugidos de tormenta, barullo de demonios
que relampaguean por cada cupido que vomitan.
Huesos góticos que despiertan a las ánimas,
tan vestidas del polen de los cementerios,
se tumban, se marchan como tropeles
sujetas por sus pasos apenas concebidos,
cielo descalzo, sin las sandalias de la luz del día
caminas y caminas con tu rostros nublado.
Cuervo que empalaga los intestinos
del árbol convencional partido por una hacha
eléctrica.
Cielo negro, quédate en cielo
yo me quedare negro, la fuga me haré,
no desisto, no demuestro No ahora.
Cielo negro, avante de mis manos la fuga haces,
le tiras al océano tus redes de cadáveres,
psicofonia de mi universo en las alas del eco,
voz que viaja goteando sótanos indebidos,
mugidos de tormenta, barullo de demonios
que relampaguean por cada cupido que vomitan.
Huesos góticos que despiertan a las ánimas,
tan vestidas del polen de los cementerios,
se tumban, se marchan como tropeles
sujetas por sus pasos apenas concebidos,
cielo descalzo, sin las sandalias de la luz del día
caminas y caminas con tu rostros nublado.
Cuervo que empalaga los intestinos
del árbol convencional partido por una hacha
eléctrica.
Cielo negro, quédate en cielo
yo me quedare negro, la fuga me haré,
no desisto, no demuestro No ahora.
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