Isabel Miranda de Robles
Poeta que considera el portal su segunda casa
CIEN ANOS Y UN MINUTO
Aún no consigo ni un minuto
de vida para mañana,
todavía nadie me ha prometido
que despertaré viva.
Pero, con todo y eso,
si tengo de planes llenos los bolsillos:
no me puede tomar desprevenida
el alba.
No viviré tiempo vacío.
Ni una hora me ha sido ofrecida,
aun nadie sabe lo que cuesta un día de vida...
Quizá valga un perdón concedido,
Quizá sellar los labios
antes de una crítica.
Quizá lo compre una simple moneda
sin cuestionar al mendigo que la pida,
o tres minutos de atención y una sonrisa
al loco al que sacaste la vuelta,
quizá el miedo a que ensuciara tu camisa
no te permitió que te tocara Dios.
Dios tiene tantos modos de sonreir
y hacer caricias.
No alcanzo a mirar
más allá de este minuto,
sin embargo tengo planes
tengo sueños
para llenar cien años y un minuto.
ISABEL MIRANDA
Aún no consigo ni un minuto
de vida para mañana,
todavía nadie me ha prometido
que despertaré viva.
Pero, con todo y eso,
si tengo de planes llenos los bolsillos:
no me puede tomar desprevenida
el alba.
No viviré tiempo vacío.
Ni una hora me ha sido ofrecida,
aun nadie sabe lo que cuesta un día de vida...
Quizá valga un perdón concedido,
Quizá sellar los labios
antes de una crítica.
Quizá lo compre una simple moneda
sin cuestionar al mendigo que la pida,
o tres minutos de atención y una sonrisa
al loco al que sacaste la vuelta,
quizá el miedo a que ensuciara tu camisa
no te permitió que te tocara Dios.
Dios tiene tantos modos de sonreir
y hacer caricias.
No alcanzo a mirar
más allá de este minuto,
sin embargo tengo planes
tengo sueños
para llenar cien años y un minuto.
ISABEL MIRANDA
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