pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dos versiones, una historia
No me cansé de esperarte
simplemente nunca llegaste,
ni dejé de creer en tus versos,
ellos dejaron de ser sinceros.
Tus labios dejaron de ser fruta
y se volvieron mi veneno,
mis besos no se enfriaron
murieron en el frío del invierno.
Mi piel no te desterró
tú, la dejaste desértica,
mis sueños no te expulsaron
los tuyos me destrozaron.
Yo, no acabé con tu reinado
tú, acabaste con mi reino,
supliqué que te quedarás
y tú, te fuiste sin pensar.
Me encontré en el abandono
y el arrepentimiento te llegó,
volviste a buscarme sin culpas
y yo, estaba libre de cadenas.
Quisiste recuperar lo perdido
y lo perdido había desaparecido,
pediste regresar a tu mundo
y ese mundo está destruido.
Te ofende ver tus manos vacías
mientras las mías se llenan,
tu decisión, fue tu perdición
y yo, estoy libre sin penas.
No me cansé de esperarte
simplemente nunca llegaste,
ni dejé de creer en tus versos,
ellos dejaron de ser sinceros.
Tus labios dejaron de ser fruta
y se volvieron mi veneno,
mis besos no se enfriaron
murieron en el frío del invierno.
Mi piel no te desterró
tú, la dejaste desértica,
mis sueños no te expulsaron
los tuyos me destrozaron.
Yo, no acabé con tu reinado
tú, acabaste con mi reino,
supliqué que te quedarás
y tú, te fuiste sin pensar.
Me encontré en el abandono
y el arrepentimiento te llegó,
volviste a buscarme sin culpas
y yo, estaba libre de cadenas.
Quisiste recuperar lo perdido
y lo perdido había desaparecido,
pediste regresar a tu mundo
y ese mundo está destruido.
Te ofende ver tus manos vacías
mientras las mías se llenan,
tu decisión, fue tu perdición
y yo, estoy libre sin penas.