Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Adonde el viento flotaba con el río
de plata cubierto de enramadas,
navegué sobre el nido de rocas,
y aparté tulipanes y espigas para
liberar las palomas mensajeras.
Pedí que resistas mirando el limbo,
pedí huyeras de los violentos volcanes
pedí volvieras victoriosa a mi lado,
y en el eterno azahar y en el silencio,
fuiste al fin fecundada de puro amor.
Aunque la noche acechó sin desertar
fuiste convocada al paso abierto por
la ternura, donde los juncos sedosos
trascienden los ropajes del coraje y
sin armas desnudan la nieve delirante.
Y ya no fuiste más el pétalo frágil,
ni la siniestra envoltura de la memoria
ingrata hija irremediable del eclipse
y del agobiador y cansado hastío...
de plata cubierto de enramadas,
navegué sobre el nido de rocas,
y aparté tulipanes y espigas para
liberar las palomas mensajeras.
Pedí que resistas mirando el limbo,
pedí huyeras de los violentos volcanes
pedí volvieras victoriosa a mi lado,
y en el eterno azahar y en el silencio,
fuiste al fin fecundada de puro amor.
Aunque la noche acechó sin desertar
fuiste convocada al paso abierto por
la ternura, donde los juncos sedosos
trascienden los ropajes del coraje y
sin armas desnudan la nieve delirante.
Y ya no fuiste más el pétalo frágil,
ni la siniestra envoltura de la memoria
ingrata hija irremediable del eclipse
y del agobiador y cansado hastío...