Javier del Silencio
Poeta asiduo al portal
.... ¡Ciento ochenta grados! ....
en mi mundo de cristal y hermético
el vértigo de un giro inesperado,
a la velocidad de la luz viviendo cada cambio,
si encerrada mi alma en creencias de absoluto
en resultante no me ha hecho más sabio,
... ni me convierte en ampuloso dios del Olimpo,
... ni en designio a cumplirse alguna vez en el tiempo .
.... ¡Ciento ochenta grados! ....
si mi oscuridad era como refugio por costumbre,
como cabalgar solitario por bosques en silencio,
como telón que cae sin aplausos que se pronuncien,
de que sirvió tanta ficción en su creación artífice,
es momento de ocasos, es momento de lo que urge,
de sentirte impregnándote en mis sentidos profundos,
en lo luminoso de tu camino, en el calor de tu lumbre .
.... ¡Ciento ochenta grados! ....
y me quitaste la gruesa armadura que me vestía
y cayeron las defensas fatuas que me cubrían,
al derrumbar mis miedos con tus carros de asalto
como anuncio de llegada en torbellino a mi vida,
liberaste remolinos de palabras todo cuanto escondía,
siento que hoy me es posible descifrar en tu lenguaje,
¡sentimientos de paisajes!,
... ¡qué me invitan a compartir tus días! .
en mi mundo de cristal y hermético
el vértigo de un giro inesperado,
a la velocidad de la luz viviendo cada cambio,
si encerrada mi alma en creencias de absoluto
en resultante no me ha hecho más sabio,
... ni me convierte en ampuloso dios del Olimpo,
... ni en designio a cumplirse alguna vez en el tiempo .
.... ¡Ciento ochenta grados! ....
si mi oscuridad era como refugio por costumbre,
como cabalgar solitario por bosques en silencio,
como telón que cae sin aplausos que se pronuncien,
de que sirvió tanta ficción en su creación artífice,
es momento de ocasos, es momento de lo que urge,
de sentirte impregnándote en mis sentidos profundos,
en lo luminoso de tu camino, en el calor de tu lumbre .
.... ¡Ciento ochenta grados! ....
y me quitaste la gruesa armadura que me vestía
y cayeron las defensas fatuas que me cubrían,
al derrumbar mis miedos con tus carros de asalto
como anuncio de llegada en torbellino a mi vida,
liberaste remolinos de palabras todo cuanto escondía,
siento que hoy me es posible descifrar en tu lenguaje,
¡sentimientos de paisajes!,
... ¡qué me invitan a compartir tus días! .
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