Ciento treinta miedos

Umo

Poeta recién llegado
De una noche fría que queda poco,
inmajestuosa, sórbida, oriunda.
Una aventura craneal, moribunda.
Obsoleta de circunstancias.
A esta madriguera de deseos,
en vísperas de un año nuevo
que los hace más viejos,
pero no menos punzantes.
En este lapso de tiempo,
se crió este desconsuelo
de entender que el pasado
está muy lejos.
Y que no habrá ya paz
en esta tierra craneal.
Obsoleta de circunstancias,
imposibilitada de prosperar,
como el verso que naufraga
en lo cotidiano o en lo eterno.
Aquí se teje poco más que desilusión,
y se desteje mi propia Penélope.
De una noche envenenada,
demolida o de picada,
ciento treinta miedos siento.
Puñaladas premeditadas.
Y todo esto nada sería,
y nada me sería menos todo,
si no fuera que esta noche fría,
se casa mi enamorada
de la infancia.
 
Última edición:
Vaya final, y vaya mente para rodear con buen verso una sencilla decepción, con la lucidez de tu pensamiento puedes vencer cualquier adversidad, amigo.
En buena hora, buena poesía.
Saludos.
 
.De una noche fría que queda poco,
inmajestuosa, sórbida, oriunda.
Una aventura craneal, moribunda.
Obsoleta de circunstancias.

A esta madriguera de deseos,
en vísperas de un año nuevo
que los hace mas viejos,
pero no menos punzantes.

En este lapso de tiempo,
se crió este desconsuelo
de entender que el pasado
está muy lejos.

Y que no habrá ya paz
en esta tierra craneal.

Obsoleta de circunstancias,
imposibilitada de prosperar,
como el verso que naufraga
en lo cotidiano o en lo eterno.

Aquí se teje poco más que desilusión,
y se desteje mi propia Penélope.

De una noche envenenada,
demolida o de picada,
ciento treinta miedos siento.
Puñaladas premeditadas.

Y todo esto nada sería,
y nada me sería menos todo,
si no fuera que esta noche fría,
se casa mi enamorada
de la infancia.




De una noche envenenada,
demolida o de picada,
ciento treinta miedos siento.
Puñaladas premeditadas.

Y todo esto nada sería,
y nada me sería menos todo,
si no fuera que esta noche fría,
se casa mi enamorada
de la infancia.


Hermoso sentir plasmado de desilusion y melancolia, imagenes muy bien plantadas en tu poema amigo, solo procura de darle un poco mas de cuerpo para que pueda ser mas entendible, mis saludos y por supuesto mis estrellas doradas de california.

PD. Y me quedo con esas letras de un final extraordinario.
 
De una noche fría que queda poco,
inmajestuosa, sórbida, oriunda.
Una aventura craneal, moribunda.
Obsoleta de circunstancias.
A esta madriguera de deseos,
en vísperas de un año nuevo
que los hace mas viejos,
pero no menos punzantes.
En este lapso de tiempo,
se crió este desconsuelo
de entender que el pasado
está muy lejos.
Y que no habrá ya paz
en esta tierra craneal.
Obsoleta de circunstancias,
imposibilitada de prosperar,
como el verso que naufraga
en lo cotidiano o en lo eterno.
Aquí se teje poco más que desilusión,
y se desteje mi propia Penélope.
De una noche envenenada,
demolida o de picada,
ciento treinta miedos siento.
Puñaladas premeditadas.
Y todo esto nada sería,
y nada me sería menos todo,
si no fuera que esta noche fría,
se casa mi enamorada
de la infancia.

Una bella inspiraciòn yn con muy buen buenas metàforals...donde dejas el dolor que no tendra consuelo...porque ya no hay remedio par ese amor que tendrà otro dueño.Menencantò tu poema.
 
Muy buenos versos, me gustó el lenguaje y las figuras que usaste; la manera en que el poema va atrapando al lector y toda esa angustia que se desparrama por los versos y que encuentra su causa sobre el final.
Un placer pasar por tus letras, saludos.

*revisa un acento que te falta en la palabra "más".
 
De una noche fría que queda poco,
inmajestuosa, sórbida, oriunda.
Una aventura craneal, moribunda.
Obsoleta de circunstancias.
A esta madriguera de deseos,
en vísperas de un año nuevo
que los hace mas viejos,
pero no menos punzantes.
En este lapso de tiempo,
se crió este desconsuelo
de entender que el pasado
está muy lejos.
Y que no habrá ya paz
en esta tierra craneal.
Obsoleta de circunstancias,
imposibilitada de prosperar,
como el verso que naufraga
en lo cotidiano o en lo eterno.
Aquí se teje poco más que desilusión,
y se desteje mi propia Penélope.
De una noche envenenada,
demolida o de picada,
ciento treinta miedos siento.
Puñaladas premeditadas.
Y todo esto nada sería,
y nada me sería menos todo,
si no fuera que esta noche fría,
se casa mi enamorada
de la infancia.
tristes versos muy buenas imágenes, ojo con los acentos, grato leerle y bienvenido
 
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MUNDOPOESIA.COM
08.10.2009



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