Aldonza Lorenzo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mi mente inconexa no me deja de enhebrar,
me hila y me hace bolillos.
No me deja indefensa.
Me pinta y disfraza cada día.
Luzco bien bonita.
Mi pelo todo recogido y zapatos limpios.
Sonrió,
Asiento.
Parezco una muñequita.
Me siento,
debo apoyar los pies en la tierra.
Cierro los ojos,
me muerdo la lengua.
Duele,
Estoy conmigo.
Te has ido.
Cierra la puerta.
¿Y quién estará cuando mis lágrimas no puedan parar de brotar?
¿Cuándo inunde éste lugar?
¿Cuándo no pueda salvar a ningún poeta más?
¿Quién?
Es ésta inmensa soledad mía.
Es jugar con la muerte amiga.
Al igual que yo,
nunca conocerá el buen amor.
Nunca amará ni será amada.
Pobre muerte,
disfrazada de negra dama.
Pobre dama,
siempre enlutada.
Su maleta cargada de frágiles almas.
Esperaré sentada.
Ésta soy.
Muerte,
cierra la puerta.
Estoy cansada.
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