Redivivus
Poeta fiel al portal
CIFRO MI MENSAJE
Cifro mi mensaje que nadie descifrará, que nadie entenderá
esa mujer me cabía en las manos, me llenaba los ojos,
aturdida, mi boca medía cada espacio de su alma
y mi espíritu se extasiaba en las parábolas de su piel.
Qué pronto es tiempo de partir sin más trámites ni despedidas
brusca, intempestivamente, se caen los juramentos y las promesas
se destrozan las risas, se hacen trizas los besos,
se fragmenta el corazón y sus efluvios se dispersan.
Arrojo este poema como quien lanza una botella al mar
porque yo lo tenía todo y todo lo he perdido, oh abandonado
perdida está la sobremesa, disipada la luz de sus ojos.
extraviados los mordiscos en la nuca, perdidas la fiesta y la fruta.
Yo la quería sin más complicación que la ternura y la pasión,
sus manos se posaban dócilmente en mis labios y yo sonreía.
sus ojos me miraban esplendentes y en ellos se recreaba la vida
y sus imperiosos brazos me protegían de mí mismo y del ayer.
Dejo estas palabras escritas desde el fondo gris de mis jornadas
Como si fuera la proverbial nota del amante arrepentido y suicida.
Porque suyas eran todas las arrebatadas tardes de mi otoño
y mías eran las sonrisas jugosas y apasionadas de su primavera.
Ahora me miro en el espejo y ya no me miro, difuminado estoy
hablo y hablo con la gente y no sé ni lo que digo
escucho las risas y los cantos; galimatías y bullas sin sentido
recibo mimos amorosos fraternales pero estoy vacio.
Escribo mis versos líquidos, torcidos y tristes
como una carta equivocada, sin dirección ni destinatario
ya no tengo sueño, ya no tengo sueños policromos, venturosos,
las noches me parecen eternas, enfermas y punzantes.
Se han perdido los ochocientos días que me fueron regalados.
Agonizan las cosas hermosas que la vida me debía.
El vacio desmorona los objetos de mi deseo.
y me quita de golpe las ganas de vivir.
Envío mis memorias que ya nadie recibirá.
Cifro mi mensaje que nadie descifrará, que nadie entenderá
esa mujer me cabía en las manos, me llenaba los ojos,
aturdida, mi boca medía cada espacio de su alma
y mi espíritu se extasiaba en las parábolas de su piel.
Qué pronto es tiempo de partir sin más trámites ni despedidas
brusca, intempestivamente, se caen los juramentos y las promesas
se destrozan las risas, se hacen trizas los besos,
se fragmenta el corazón y sus efluvios se dispersan.
Arrojo este poema como quien lanza una botella al mar
porque yo lo tenía todo y todo lo he perdido, oh abandonado
perdida está la sobremesa, disipada la luz de sus ojos.
extraviados los mordiscos en la nuca, perdidas la fiesta y la fruta.
Yo la quería sin más complicación que la ternura y la pasión,
sus manos se posaban dócilmente en mis labios y yo sonreía.
sus ojos me miraban esplendentes y en ellos se recreaba la vida
y sus imperiosos brazos me protegían de mí mismo y del ayer.
Dejo estas palabras escritas desde el fondo gris de mis jornadas
Como si fuera la proverbial nota del amante arrepentido y suicida.
Porque suyas eran todas las arrebatadas tardes de mi otoño
y mías eran las sonrisas jugosas y apasionadas de su primavera.
Ahora me miro en el espejo y ya no me miro, difuminado estoy
hablo y hablo con la gente y no sé ni lo que digo
escucho las risas y los cantos; galimatías y bullas sin sentido
recibo mimos amorosos fraternales pero estoy vacio.
Escribo mis versos líquidos, torcidos y tristes
como una carta equivocada, sin dirección ni destinatario
ya no tengo sueño, ya no tengo sueños policromos, venturosos,
las noches me parecen eternas, enfermas y punzantes.
Se han perdido los ochocientos días que me fueron regalados.
Agonizan las cosas hermosas que la vida me debía.
El vacio desmorona los objetos de mi deseo.
y me quita de golpe las ganas de vivir.
Envío mis memorias que ya nadie recibirá.
Última edición: