Ramón Fausto Rojas Gil
Poeta recién llegado
Me puse a escribir un libro
haciendo cada poema con mis penas,
empeñado por regalarlo al amor mío
una vez que estuviera en mi condena.
Figúrense que escribía todos los días
y no dormía pensando en ella,
todas las noches era mi alegría
el pensar que era las más bella.
Escribí de la tristeza que seria
al no tenerla y amarla tanto,
fue tan grande lo que por ella sentía
que al escribir me ganaba el llanto.
Le dije que todo de ella me encantaba
Y así entre mis hojas forme el canto
Y al mismo cielo me elevaba
al recitar el poema que le gustaba tanto.
Nunca olvidare aquellos días
porque fueron de duelo a su encanto
y forje mi ilusión en profecía
al escribir mis poemas con tal llanto.
haciendo cada poema con mis penas,
empeñado por regalarlo al amor mío
una vez que estuviera en mi condena.
Figúrense que escribía todos los días
y no dormía pensando en ella,
todas las noches era mi alegría
el pensar que era las más bella.
Escribí de la tristeza que seria
al no tenerla y amarla tanto,
fue tan grande lo que por ella sentía
que al escribir me ganaba el llanto.
Le dije que todo de ella me encantaba
Y así entre mis hojas forme el canto
Y al mismo cielo me elevaba
al recitar el poema que le gustaba tanto.
Nunca olvidare aquellos días
porque fueron de duelo a su encanto
y forje mi ilusión en profecía
al escribir mis poemas con tal llanto.
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