Pedro Vergili
Poeta fiel al portal
Treinta años han pasado
y tu recuerdo sigue vivo
es por eso que hoy escribo
y tal vez no contenga el llanto
por quién me ha querido tanto
sin obstáculo ni medida
y me dejó en su partida,
ya para irse con Dios,
la sonrisa del adiós
para dejar esta vida.
Yo que heredé tu alegría
te recuerdo con tristeza
porque tengo tu nobleza
tu manera de ir de frente
cómo no tener presente
la amabilidad y el afecto
la firmeza de tus retos,
ayudar sin mirar a quién
para ser un hombre de bien
y merecer el respeto.
Por el celeste de tus ojos
te llamaron Celestina
fuiste una gorda divina
honesta y muy sincera
hasta en las pastas caseras
se notaba tu dulzura
amasaban con ternura
esas manos vigorosas
y se hacian tan sabrosas
esas sopas de verduras.
Vuelven a mi mente las noches
que se hacian las guitarreadas
y vos estabas preparada
con tu canto de calandria
para entonar "El hombre mandria",
"La pulpera de Santa Lucía"
aquel "Adios pampa mia"
o el tango "Consejo de Oro"
mientras yo te hacia el coro
cantando en la galería.
Y fue el día de la música
que Dios te vino a buscar
porque tenias que cantar
con las guitarras del cielo
y antes de poner en vuelo
tu alma hacia el señor
me dite de tus manos el calor
también un cuento y una sonrisa
fue la más dulce caricia
para acallar mi dolor.
Si volvieras cinco minutos
te diría ¡tantas cosas!
que te vería preciosa
y sepas cuánto te quiero
que a ese momento lo espero
porque quisiera contarte
de las ganas de abrazarte
de tenerte envejesida
que no me alcanzará la vida
Madre... para llorarte.-
Pedro Vergili
y tu recuerdo sigue vivo
es por eso que hoy escribo
y tal vez no contenga el llanto
por quién me ha querido tanto
sin obstáculo ni medida
y me dejó en su partida,
ya para irse con Dios,
la sonrisa del adiós
para dejar esta vida.
Yo que heredé tu alegría
te recuerdo con tristeza
porque tengo tu nobleza
tu manera de ir de frente
cómo no tener presente
la amabilidad y el afecto
la firmeza de tus retos,
ayudar sin mirar a quién
para ser un hombre de bien
y merecer el respeto.
Por el celeste de tus ojos
te llamaron Celestina
fuiste una gorda divina
honesta y muy sincera
hasta en las pastas caseras
se notaba tu dulzura
amasaban con ternura
esas manos vigorosas
y se hacian tan sabrosas
esas sopas de verduras.
Vuelven a mi mente las noches
que se hacian las guitarreadas
y vos estabas preparada
con tu canto de calandria
para entonar "El hombre mandria",
"La pulpera de Santa Lucía"
aquel "Adios pampa mia"
o el tango "Consejo de Oro"
mientras yo te hacia el coro
cantando en la galería.
Y fue el día de la música
que Dios te vino a buscar
porque tenias que cantar
con las guitarras del cielo
y antes de poner en vuelo
tu alma hacia el señor
me dite de tus manos el calor
también un cuento y una sonrisa
fue la más dulce caricia
para acallar mi dolor.
Si volvieras cinco minutos
te diría ¡tantas cosas!
que te vería preciosa
y sepas cuánto te quiero
que a ese momento lo espero
porque quisiera contarte
de las ganas de abrazarte
de tenerte envejesida
que no me alcanzará la vida
Madre... para llorarte.-
Pedro Vergili