Halloran
Poeta asiduo al portal
CINCO MINUTOS
Cinco minutos para un intento,
para esbozar al menos la idea
que quiero que llegue a tu mente:
cinco minutos.
La historia completa del idioma
reducida a cinco minutos.
¿Y toda la filosofía, la música, la poesía?
¡Sólo cinco minutos para decirte
lo que piensa mi mente,
como suena mi alma,
como quiero vivirte!
Cinco minutos no es tiempo:
es casi menos que nada.
Si no fueran,
me permitirían al menos
retirarme sin llegar a probar
las mieles del fracaso.
Pero no: tengo cinco minutos.
Y en ese momento, en sobre y deshidratada,
tengo que resumirte mi vida.
Cinco minutos, y el reloj
-que es un cabrón-
que avanza.
Cinco minutos... trescientos segundos...
¿Cómo conseguir darle sentido
a nada en cinco minutos?
¡Y tengo que darme sentido a mí,
en cinco minutos!
¿Y mi pasado, y mis experiencias, y mis sueños
para el futuro?
¿Se puede resumir una vida en cinco minutos?
¿Acaso en cinco palabras?
¿O en cinco letras?
Espera... estoy pensando.
Pienso deprisa, claro:
tengo solo cinco minutos... Así que,
perdóname,
si pienso mal.
Pero sí que se puede.
No son necesarios cinco minutos
para darle sentido al mundo.
No son necesarias cinco palabras
para contar toda la historia.
No son necesarias cinco letras
para alcanzar lo absoluto.
Me sobran tres.
Me bastan dos:
tú.
Cinco minutos para un intento,
para esbozar al menos la idea
que quiero que llegue a tu mente:
cinco minutos.
La historia completa del idioma
reducida a cinco minutos.
¿Y toda la filosofía, la música, la poesía?
¡Sólo cinco minutos para decirte
lo que piensa mi mente,
como suena mi alma,
como quiero vivirte!
Cinco minutos no es tiempo:
es casi menos que nada.
Si no fueran,
me permitirían al menos
retirarme sin llegar a probar
las mieles del fracaso.
Pero no: tengo cinco minutos.
Y en ese momento, en sobre y deshidratada,
tengo que resumirte mi vida.
Cinco minutos, y el reloj
-que es un cabrón-
que avanza.
Cinco minutos... trescientos segundos...
¿Cómo conseguir darle sentido
a nada en cinco minutos?
¡Y tengo que darme sentido a mí,
en cinco minutos!
¿Y mi pasado, y mis experiencias, y mis sueños
para el futuro?
¿Se puede resumir una vida en cinco minutos?
¿Acaso en cinco palabras?
¿O en cinco letras?
Espera... estoy pensando.
Pienso deprisa, claro:
tengo solo cinco minutos... Así que,
perdóname,
si pienso mal.
Pero sí que se puede.
No son necesarios cinco minutos
para darle sentido al mundo.
No son necesarias cinco palabras
para contar toda la historia.
No son necesarias cinco letras
para alcanzar lo absoluto.
Me sobran tres.
Me bastan dos:
tú.