Cinco minutos... Para soñar despierto,
con un pequeño viaje por tu sonrisa,
para doblegar mi postura indecisa,
para describir, el agua en el desierto.
Cinco minutos... Tus pupilas latentes
serán resilencia de mi cercanía,
con un mágico motivo: Epifanía.
Cinco minutos... ¿Pueden ser diferentes?
Ésta mano que sueña, es la limerencia,
pero es tu sonrisa en mi boca indecisa,
compás de mis dedos, la seña precisa.
Tu latente mirada: Es la diferencia.
Cinco minutos... No serán suficientes,
pues en verso escribo con súplica y esmero,
y no puedo decir todo lo que quiero.
¡Que valga el coraje!.. Si son trascendentes.