Asklepios
Incinerando envidias
Las sombras jamás dejan de debatir sobre la profundidad de las nubes.
El delirio no renuncia a desfilar hasta saber del latido último de la tristeza.
Tras cada parpadeo se estrena la emoción inmaculada de un nuevo mirar.
No son pocos los que se pasan la vida obedeciendo espejismos. Promesas de abanico que se dibujan en el aire.
Siempre que cuajan la ansiedad y el deseo peligra nuestro equilibrio.
El delirio no renuncia a desfilar hasta saber del latido último de la tristeza.
Tras cada parpadeo se estrena la emoción inmaculada de un nuevo mirar.
No son pocos los que se pasan la vida obedeciendo espejismos. Promesas de abanico que se dibujan en el aire.
Siempre que cuajan la ansiedad y el deseo peligra nuestro equilibrio.