Cinco y dos.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Ella te adecúa, y atenúa tus placeres cotidianos, para que aprendas a tocar bien el piano.
También, junto al violín, planea que viajes dando tumbos, del uno al otro confín.
Y que muestres el resultado de tus estudios pormenorizados,
a un respetable público que baila como si fuera el Mar.


Es mejor dar, que recibir. Entonces, la atesoras, y la haces crecer hasta que se convierte


en señora; no se pervierte por ti. Tus adentros,
con sus pensamientos y sentimientos, hasta el mismo centro,
donde se levanta tu corazón. Ella te ofrece el melón.
El saxofón y la campana. Y tu labor te mantendrá ocupado, también, mañana.


Procedéis del ayer. Ver para creer. Apenas erais dos espigas de trigo verde.




Ahora, dorados. Almibarados. Dulcemente fatigados, el uno en el otro.
Embelesados con vuestra gimnasia sueca.
Es movimiento y festejo, sin tener que emigrar hasta La Meca.
Solos en casa. Y así, la empresa del hogar, no fracasa. Fraguando nuevas yeguas y potros.


Nuevos pimpollos y doncellas; donceles y mozuelas; mazorcas de maíz.


Tú le adviertes: ¡ Yo soy el que manda aquí !
¡ Yo gobierno, de Lunes a Viernes !
Pero ella es la estrella sabática y dominical.
Ella domina los Sábados y Domingos. Ésa es la proporción.
 
Última edición:
Ella te adecúa, y atenúa tus placeres cotidianos, para que aprendas a tocar bien el piano.
También, junto al violín, planea que viajes dando tumbos, del uno al otro confín.
Y que muestres el resultado de tus estudios pormenorizados,
a un respetable público que baila como si fuera el Mar.


Es mejor dar, que recibir. Entonces, la atesoras, y la haces crecer hasta que se convierte


en señora; no se pervierte por ti. Tus adentros,
con sus pensamientos y sentimientos, hasta el mismo centro,
donde se levanta tu corazón. Ella te ofrece el melón.
El saxofón y la campana. Y tu labor te mantendrá ocupado, también, mañana.


Procedéis del ayer. Ver para creer. Apenas erais dos espigas de trigo verde.




Ahora, dorados. Almibarados. Dulcemente fatigados, el uno en el otro.
Embelesados con vuestra gimnasia sueca.
Es movimiento y festejo, sin tener que emigrar hasta La Meca.
Solos en casa. Y así, la empresa del hogar, no fracasa. Fraguando nuevas yeguas y potros.


Nuevos pimpollos y doncellas; donceles y mozuelas; mazorcas de maíz.


Tú le adviertes: ¡ Yo soy el que manda aquí !
¡ Yo gobierno, de Lunes a Viernes !
Pero ella es la estrella sabática y dominical.
Ella domina los Sábados y Domingos. Ésa es la proporción.

Te aplaudo Nommo por este pedazo de trabajo que nos dejas con una musicalidad sublime y que soy un fiel admirador... Me has hecho retroceder un par de siglos diría yo, donde lla poesía española empezaba a dominar el mundo.
Muchas gracias!!!
 
Ella te adecúa, y atenúa tus placeres cotidianos, para que aprendas a tocar bien el piano.
También, junto al violín, planea que viajes dando tumbos, del uno al otro confín.
Y que muestres el resultado de tus estudios pormenorizados,
a un respetable público que baila como si fuera el Mar.


Es mejor dar, que recibir. Entonces, la atesoras, y la haces crecer hasta que se convierte


en señora; no se pervierte por ti. Tus adentros,
con sus pensamientos y sentimientos, hasta el mismo centro,
donde se levanta tu corazón. Ella te ofrece el melón.
El saxofón y la campana. Y tu labor te mantendrá ocupado, también, mañana.


Procedéis del ayer. Ver para creer. Apenas erais dos espigas de trigo verde.




Ahora, dorados. Almibarados. Dulcemente fatigados, el uno en el otro.
Embelesados con vuestra gimnasia sueca.
Es movimiento y festejo, sin tener que emigrar hasta La Meca.
Solos en casa. Y así, la empresa del hogar, no fracasa. Fraguando nuevas yeguas y potros.


Nuevos pimpollos y doncellas; donceles y mozuelas; mazorcas de maíz.


Tú le adviertes: ¡ Yo soy el que manda aquí !
¡ Yo gobierno, de Lunes a Viernes !
Pero ella es la estrella sabática y dominical.
Ella domina los Sábados y Domingos. Ésa es la proporción.
Me ha gustado este poema donde la relación de pareja parece consensuada y tu manera de escribir acompaña muy bien el contenido de tus versos. Un abrazo amigo Nommo. Paco.
 
Gracias, Rigel, Luis y Paco. Mi inspiración es femenina, esta vez, y parecida a la cúspide de una gran montaña. Otras veces, hablo con un duende. Pero me gusta controlarlo todo. Adjudico a la dama, dos días semanales, que son su final feliz. Los días laborales, para el varón. Porque él se encarga del patrimonio u oficio de padre. Cinco y dos. Hay mayoría absoluta del macho, en esta Democracia. Es el cabeza de familia, y tiene un rango superior. Pero debe mantenerlo, con coraje. Si la mujer es trabajadora, ya se van igualando. Y ella gana un Viernes. Ya son cuatro y tres.
 

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