Alberto J. Pacheco Buezo
Poeta recién llegado
Niego rotundamente cualquier relación con ella.
Por el honor de la sortija y la pureza de nuestro lecho.
El altar de los esposos que las sabanas cubren en la recamara.
Juro por mi traje negro de marido que jamás sudé la piel de otra señora.
En ningún momento mis labios relamieron otros.
Jamás di por satisfechas otras ganas.
Nunca le hice cumplidos a otras damas.
En ningún momento le agarré la mano a otra mujer.
De ninguna manera, ¡falso!
Mi mujer, mi corona y carne.
¡Por sobre todas! ¡Bajo ninguna!..
-Ya habiendo practicado mi alegato, le pedí a mi amante Que se bajara la tanga.
Por el honor de la sortija y la pureza de nuestro lecho.
El altar de los esposos que las sabanas cubren en la recamara.
Juro por mi traje negro de marido que jamás sudé la piel de otra señora.
En ningún momento mis labios relamieron otros.
Jamás di por satisfechas otras ganas.
Nunca le hice cumplidos a otras damas.
En ningún momento le agarré la mano a otra mujer.
De ninguna manera, ¡falso!
Mi mujer, mi corona y carne.
¡Por sobre todas! ¡Bajo ninguna!..
-Ya habiendo practicado mi alegato, le pedí a mi amante Que se bajara la tanga.