Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
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Como la estrella sensorial de mis placeres,
tú me esperabas entre tules matinales
ocultando tu ansiedad a las miradas,
cual cauteloso torcí rumbo a mis deberes.
En mi nostálgica arrogancia palpitaba
de nuevo un corazón, y aunque enlutado,
tenté tu brillo con mis ojos transgresores,
y me miraste con el alma involucrada.
Con la palabra que fue llave y sortilegio,
nos conjuramos apremiando nuestra noche
y la gestamos utópica por férvidos;
¡pues el día cruel, reverberaba de los celos!
Ropaje y tiempo desmayaron con deleite
y en universo muy difuso de alquiler,
mi viril temple penetró tu ego estelar
hallando funda codiciosa entre tus vértices.
Nos inmolamos boca a boca, gana a gana,
entrelazando sentimientos postergados.
Y la caricia embebedora de tu centro,
libó mi sexo con vehemencia reiterada.
Cuando tus lágrimas rompieron deliciosas
y tu bandera espiritual me pidió tregua,
nos despedimos como Dioses satisfechos
menospreciando el torpe arribo de las sombras.
Y sin saber que me rendiste a pura hembra,
(pues te oculté que me abordaste los entonos)
tú, con tus palmas intuidas a brillar, y yo,
a divagar...con mi machismo en bandolera.
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