Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ciudad de espectros …
En la ciudad de espectros
y soledades
que esconden sus nombres
la esperanza se asusta,
le dan vértigo
los barrancos del miedo,
por eso evade los frágiles
bordes, donde anidan
las almas de los pobres.
En esa ciudad deshilada
que enrarece el aire
haciéndolo escaso,
ahora las nubes
a dar agua al sediento
ya no se detienen.
En ella la esperanza
que un día anduvo
alimentando sueños
por sus barrios
de polvo y peñascos,
ahora como alma errante
huyendo del fuego se ha ido
y deja que los niños
cachorros hambrientos
indefensos escapen,
hacia nortes inciertos
donde les han dicho
tendrán buen futuro,
pero no saben
que de nuevo
les espera el miedo
que encarcela niños.
¡Ay! cachorros tristes,
si yo tuviera la magia
espiritual del viento,
los haría aves
y en todas las nubes
les sembraría maná,
beberían el agua
y libarían la miel
divina de los dioses,
les enseñaría,
que la esperanza es el soplo
del vuelo y no hay que parar
hasta hallar su cielo.
En la ciudad de espectros
y soledades
que esconden sus nombres
la esperanza se asusta,
le dan vértigo
los barrancos del miedo,
por eso evade los frágiles
bordes, donde anidan
las almas de los pobres.
En esa ciudad deshilada
que enrarece el aire
haciéndolo escaso,
ahora las nubes
a dar agua al sediento
ya no se detienen.
En ella la esperanza
que un día anduvo
alimentando sueños
por sus barrios
de polvo y peñascos,
ahora como alma errante
huyendo del fuego se ha ido
y deja que los niños
cachorros hambrientos
indefensos escapen,
hacia nortes inciertos
donde les han dicho
tendrán buen futuro,
pero no saben
que de nuevo
les espera el miedo
que encarcela niños.
¡Ay! cachorros tristes,
si yo tuviera la magia
espiritual del viento,
los haría aves
y en todas las nubes
les sembraría maná,
beberían el agua
y libarían la miel
divina de los dioses,
les enseñaría,
que la esperanza es el soplo
del vuelo y no hay que parar
hasta hallar su cielo.
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