Edgar Iván Hernández
Poeta recién llegado
Ciudad del viejo niño
Mi ciudad tiene un aire de duelo
las calles donde crecí
no tienen árboles
la plaza que me vio reír
es una plataforma sucia y obscura
En el cementerio
donde enterré a mis abuelos
crecen estadios
y centros financieros
Pero una Ceiba me llama
junto a los amates
que con sus flores abrigan mi suerte
Junto a ellos soy el viejo niño
que no termina de crecer
que no termina de morir
Bajo sus sombras amando sus raíces
soy cadáver ameno que renueva su ayer
San Salvador
Joya
corazón pequeño
rodeado de maíz encendido
Milagro de arquitectura
incendios y despojos
Ayutuxtepeque
frente al volcán el Jabalí
hoy no encuentro
la escuela
y la iglesia
que estaba
junto al mercado viejo
Solo encuentro
un colmenar de ojos
y pupilas que preguntan
por el abrigo de los niños
por el jade fermentado
de los ancianos.
San Salvador-Ayutuxtepeque.
El Salvador. Abril de 1998.
Edgar Iván Hernández (1965)
Mi ciudad tiene un aire de duelo
las calles donde crecí
no tienen árboles
la plaza que me vio reír
es una plataforma sucia y obscura
En el cementerio
donde enterré a mis abuelos
crecen estadios
y centros financieros
Pero una Ceiba me llama
junto a los amates
que con sus flores abrigan mi suerte
Junto a ellos soy el viejo niño
que no termina de crecer
que no termina de morir
Bajo sus sombras amando sus raíces
soy cadáver ameno que renueva su ayer
San Salvador
Joya
corazón pequeño
rodeado de maíz encendido
Milagro de arquitectura
incendios y despojos
Ayutuxtepeque
frente al volcán el Jabalí
hoy no encuentro
la escuela
y la iglesia
que estaba
junto al mercado viejo
Solo encuentro
un colmenar de ojos
y pupilas que preguntan
por el abrigo de los niños
por el jade fermentado
de los ancianos.
San Salvador-Ayutuxtepeque.
El Salvador. Abril de 1998.
Edgar Iván Hernández (1965)
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