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ciudad-mujer

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CIUDAD-MUJER


Sobre la balada azul que nace de tus manos,

curva caricia para mi ser bifronte,

sobre el musgo variopinto de tus vellos

respiro y duermo como un breve equinoccio.


El constante perjurio de tus ojos, hielo o niebla,

que me niegan en la noche más frenética,

hiende mis amaneceres con el estridente ruido

de un vendedor callejero.


Escondido entre los grumos y las escrófulas del tedio,

me disuelvo en sueños nacidos de los áticos,

sueños densos que caen sin ritmo ni cadencia

hacia los locales subterráneos donde se incuba el jazz.


Duermo, en esta muerte efímera y cotidiana

que es la placenta venenosa de mis sueños,

una vez cumplido el homenaje que te debo, oh ciudad-mujer,

óculo bermejo, lascivo lampadario de los ídolos.


Mujer-ciudad, avenidas sin retorno desde el ónfalo,

vorágine que extiende tus lúgubres llamadas.

Ciudad equívoca como trazados de arrabal.


Ciudad bajo los humos, verticalidad ilusoria de ideales,

te quiero horizontal, como mujer en la entrega,

como surco o superficie de acuario.


Ciudad que me respiras en insaciable deseo de eternidad.




13959578624_5a7a4bdebf.jpg


Ilust.: "Los cómplices".- Lizette Abraham.
 
Última edición:
Gran obra, amigo. El arte y la seducción van de la mano con tus versos.

Me gustó.

Un abrazo.
 
CIUDAD-MUJER


Sobre la balada azul que nace de tus manos,

curva caricia para mi ser bifronte,

sobre el musgo variopinto de tus vellos

respiro y duermo como un breve equinoccio.


El constante perjurio de tus ojos, hielo o niebla,

que me niegan en la noche más frenética,

hiende mis amaneceres con el estridente ruido

de un vendedor callejero.


Escondido entre los grumos y las escrófulas del tedio,

me disuelvo en sueños nacidos de los áticos,

sueños densos que caen sin ritmo ni cadencia

hacia los locales subterráneos donde se incuba el jazz.


Duermo, en esta muerte efímera y cotidiana

que es la placenta venenosa de mis sueños,

una vez cumplido el homenaje que te debo, oh ciudad-mujer,

óculo bermejo, lascivo lampadario de los ídolos.


Mujer-ciudad, avenidas sin retorno desde el ónfalo,

vorágine que extiende tus lúgubres llamadas.

Ciudad equívoca como trazados de arrabal.


Ciudad bajo los humos, verticalidad ilusoria de ideales,

te quiero horizontal, como mujer en la entrega,

como surco o superficie de acuario.


Ciudad que me respiras en insaciable deseo de eternidad.




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Ilust.: "Los cómplices".- Lizette Abraham.

Desde los entresijos del casco antiguo hasta la prolongación de sus ensanches, caminar verso a verso por las venas
principales...

Es un poema que invita a imaginar, felicidades!

Palmira
 
Estimado Miguel, a veces me dedico, cuando el tiempo me lo permito, a leer poemas del antaño y lo hago para ver y entender al poeta desde otro principio. Encontré este exquisito poema que me llamó la atención por su título y le voy a confesar que lo he leído más que una vez. Porque me gustan poemas que exalten la exitencia de la mujer o la idea de ella en este caso "una ciudad" bueno pensé sacarle del baúl.

Abrazos fraternos,
 
CIUDAD-MUJER


Sobre la balada azul que nace de tus manos,

curva caricia para mi ser bifronte,

sobre el musgo variopinto de tus vellos

respiro y duermo como un breve equinoccio.


El constante perjurio de tus ojos, hielo o niebla,

que me niegan en la noche más frenética,

hiende mis amaneceres con el estridente ruido

de un vendedor callejero.


Escondido entre los grumos y las escrófulas del tedio,

me disuelvo en sueños nacidos de los áticos,

sueños densos que caen sin ritmo ni cadencia

hacia los locales subterráneos donde se incuba el jazz.


Duermo, en esta muerte efímera y cotidiana

que es la placenta venenosa de mis sueños,

una vez cumplido el homenaje que te debo, oh ciudad-mujer,

óculo bermejo, lascivo lampadario de los ídolos.


Mujer-ciudad, avenidas sin retorno desde el ónfalo,

vorágine que extiende tus lúgubres llamadas.

Ciudad equívoca como trazados de arrabal.


Ciudad bajo los humos, verticalidad ilusoria de ideales,

te quiero horizontal, como mujer en la entrega,

como surco o superficie de acuario.


Ciudad que me respiras en insaciable deseo de eternidad.




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Ilust.: "Los cómplices".- Lizette Abraham.
Poesía en el intrincado laberinto del día a día. SALUDOS, DESIRE
 
CIUDAD-MUJER


Sobre la balada azul que nace de tus manos,

curva caricia para mi ser bifronte,

sobre el musgo variopinto de tus vellos

respiro y duermo como un breve equinoccio.


El constante perjurio de tus ojos, hielo o niebla,

que me niegan en la noche más frenética,

hiende mis amaneceres con el estridente ruido

de un vendedor callejero.


Escondido entre los grumos y las escrófulas del tedio,

me disuelvo en sueños nacidos de los áticos,

sueños densos que caen sin ritmo ni cadencia

hacia los locales subterráneos donde se incuba el jazz.


Duermo, en esta muerte efímera y cotidiana

que es la placenta venenosa de mis sueños,

una vez cumplido el homenaje que te debo, oh ciudad-mujer,

óculo bermejo, lascivo lampadario de los ídolos.


Mujer-ciudad, avenidas sin retorno desde el ónfalo,

vorágine que extiende tus lúgubres llamadas.

Ciudad equívoca como trazados de arrabal.


Ciudad bajo los humos, verticalidad ilusoria de ideales,

te quiero horizontal, como mujer en la entrega,

como surco o superficie de acuario.


Ciudad que me respiras en insaciable deseo de eternidad.




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Ilust.: "Los cómplices".- Lizette Abraham.

Realmente una maravilla, este homenaje a las sensualidades de la ciudad, querido amigo Miguel. Es una bellísima obra, para aprender de tu arte, y disfrutar, felicidades. Un abrazo.
 

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