CIUDAD-MUJER
Sobre la balada azul que nace de tus manos,
curva caricia para mi ser bifronte,
sobre el musgo variopinto de tus vellos
respiro y duermo como un breve equinoccio.
El constante perjurio de tus ojos, hielo o niebla,
que me niegan en la noche más frenética,
hiende mis amaneceres con el estridente ruido
de un vendedor callejero.
Escondido entre los grumos y las escrófulas del tedio,
me disuelvo en sueños nacidos de los áticos,
sueños densos que caen sin ritmo ni cadencia
hacia los locales subterráneos donde se incuba el jazz.
Duermo, en esta muerte efímera y cotidiana
que es la placenta venenosa de mis sueños,
una vez cumplido el homenaje que te debo, oh ciudad-mujer,
óculo bermejo, lascivo lampadario de los ídolos.
Mujer-ciudad, avenidas sin retorno desde el ónfalo,
vorágine que extiende tus lúgubres llamadas.
Ciudad equívoca como trazados de arrabal.
Ciudad bajo los humos, verticalidad ilusoria de ideales,
te quiero horizontal, como mujer en la entrega,
como surco o superficie de acuario.
Ciudad que me respiras en insaciable deseo de eternidad.
Ilust.: "Los cómplices".- Lizette Abraham.
Sobre la balada azul que nace de tus manos,
curva caricia para mi ser bifronte,
sobre el musgo variopinto de tus vellos
respiro y duermo como un breve equinoccio.
El constante perjurio de tus ojos, hielo o niebla,
que me niegan en la noche más frenética,
hiende mis amaneceres con el estridente ruido
de un vendedor callejero.
Escondido entre los grumos y las escrófulas del tedio,
me disuelvo en sueños nacidos de los áticos,
sueños densos que caen sin ritmo ni cadencia
hacia los locales subterráneos donde se incuba el jazz.
Duermo, en esta muerte efímera y cotidiana
que es la placenta venenosa de mis sueños,
una vez cumplido el homenaje que te debo, oh ciudad-mujer,
óculo bermejo, lascivo lampadario de los ídolos.
Mujer-ciudad, avenidas sin retorno desde el ónfalo,
vorágine que extiende tus lúgubres llamadas.
Ciudad equívoca como trazados de arrabal.
Ciudad bajo los humos, verticalidad ilusoria de ideales,
te quiero horizontal, como mujer en la entrega,
como surco o superficie de acuario.
Ciudad que me respiras en insaciable deseo de eternidad.
Ilust.: "Los cómplices".- Lizette Abraham.
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