Casulren
Poeta recién llegado
Desperté, otra vez
Desperté otra vez, ansiando tu encierro.
Desperté otra vez, añorando tu regreso.
Mi dulce afrenta
Ciudad neblina voy caminando.
Tanto, deambulo tanto,
lucha y valor por mi andando.
Te anhelo tanto, mientras en aceras ando.
Tanta prisa, mi ruta paseo tanto.
No hay solución a tu falta,
te estoy buscando.
En mi condición, al aire otorgo mi encanto,
en mi añoranza, toda inspiración a ti canto.
Por última vez cuando te hallaste a mi abrazada.
Por última vez cuando fuiste mi lid entrelazada.
Por última vez cuando fuiste mi meta alcanzada.
Por última vez cuando fuiste por mi fascinada.
Horas, tantas horas por delante.
Tantas atrás, tantas delante.
!!Mira¡¡
Pierdo en tal fuga mi espíritu viandante.
Tantos minutos, !!oh perdida andante¡¡
No encuentro tu brisa nombrada,
no encuentro tu luz invocada
No puedes hablar, estas atrapada.
Estas atrapada.
Apartada y aislada, estas atrapada
Tu figura y silencio en distancia indomada,
tu saludo y retorno en procura extraviada.
Tu allá, en lejanía encarcelada.
Tu allá, en mutismo aprisionada.
Quieres manifestar tu agravio, no lo digas.
No lo digas, tiempo no es para agravarlo.
No lo digas, no conviene decirlo.
No conviene decirlo, lo sabes.
En suburbio y tortura inclemente no lo digas.
No lo digas, profunda y única vida,
vigencia adicta de prisa y huida.
No lo digas, mi anhelo y baluarte en armonía.
No lo digas, mi belleza y risa en tormentas ida
Inconveniente es decirlo
Inconveniente es sentirlo.
Jamás cumplamos No lo digas.
permanece aquí, no lo digas.
quédate aquí, no lo digas.
Nunca digas adiós
En mutua balanza, no digas adiós.
Tu llegada y mi alabanza no digas adiós.
Tardanza y fuga por no estar en calzada presurosa,
senderos no teniendo la indeleble huella pretenciosa.
Como devolver a las calles la oda erigida y silenciosa
Mira escurrirse en cristalina tela de sílice creada,
la cascada de incoloras agujas por nubes arrojada.
Tardanza por reingresar a la estepa brillante,
rocío espolvoreado en gélida mañana vibrante.
Observo al sol y la luna en alteración delirante,
en un velo secreto, mi dolor volver intrigante.
Tras las paredes exteriores, arrullo de callejeros humores. Aumentan, recorren dominantes esos rumores incapaces de ser realización. Evitar no podría una súbita reflexión
Desatendidas esas avenidas sin tu llamada esencia. Efluvio sentido y desbocado, bajo el negro atuendo, bajo nívea apariencia.
Si continuara aguardando la aparición de una pista contundente, no hay traza prevista en tu caminar. Casi un detective convertirme eh por tu desaparición. Por los pasajes en estudio, no encuentro tu presagio en aparición
Donde está aquel lugar
Donde esta el sitio en contumacia,
donde esta la vívida importancia.
Donde esta del campo la sustancia,
donde esta de la ciudad la elegancia
Donde esta mi rezo en deseada estancia,
donde está tu rumbo en figurada alianza
Entre tu vida y mi sesgo,
vuela incólume el sosiego.
Trajín y furor, despiertan increíble esmero,
nostalgia y tenue aura sujetando mi deseo.
Así, viva el ansia en vivo celo,
de tenerte en mi profundo cielo.
Es hiriente
Es hiriente tu ausencia en marcada protesta,
es declarada tu ausencia en pugna manifiesta.
Lección de tu ausencia duramente aprendida
mi vida por ti en urbana licencia atendida
Un día más, una noche más
¿A dónde has ido?
¿De dónde vienes?
¿Cuántos crepúsculos y vespertinos en tu rostro tienes?
Habrán pasado en tu regazo muchos lapsos en el trabajo de un reloj. Sus acusantes manecillas claman tenerte en mi aliciente otra vez.
Un piano de la música erige un escenario,
quiere de aquel recital hacer un presidiario.
Un piano de la música es voluntario;
aludida marcha, afligido vecindario
Se manifiesta conocida tristeza,
nuestra alma allí inmersa.
En trayecto y ventura incierta,
actores de obra siniestra.
Romance insistente en persecución. Todo el embelecimiento se apodera de bruma en alamedas. Tal citadina certeza atesora los momentos resultado de duales procesos.
Lujo condecorado de entrega infinita.
Morir por ti o vivir por ti,
tanta pasión en desterrada agonía
Gélida noche en omnisciente clamor,
bajan los dedos en ligero derredor.
Forjan las manos un sueño en ardor,
ardientes los labios en fundida labor.
Antigua la férrea balanza integra
realizando febril jolgorio visible.
Tal convincente suma solo espera
las esencias unir en lo invisible.
Presentas un esplendor en detallado movimiento,
luz y piras constantes por aquel devenir inquieto.
Pretendes colonizar aquí mi único rasgo complejo
permites por tus límites mi verso ruede completo.
Caída fragancia,
evidencia clara y concisa.
En mí arraigada,
envuelta en girante brisa.
Preciosa mía
Mira como mi pulso en ti desliza.
Desliza en rapidez, en arraigo sin destierro.
Avanza sin pena ni desmedro,
avanza sin herida ni desvelo.
No hay heridas, amante mía
no hay rencores, amiga mía.
No hay afanes, viajera mía
no hay traiciones, sincera mía.
Inseparables, correctos, incondicionales.
Dame la suave textura de mieles iniciar,
en tus pies última, en tus bordes primera.
Naciendo experta en colinas de fuego
tanta atracción muy elocuente viniera.
Corren incandescentes proyectiles de íntimos deseos. Desatados bajo el amparo de nocturna niebla, son ocultos impulsos no posibles en su contener. Desean salir, desean calcinar, desean ascender...
Este motivo insiste
Derrumbar el pudor aclama y persiste
Estas aquí, tentando con esa figura mis adentros descontrolados, adoptando actitudes escondidas, llamando a inhibiciones terminar.
Por esta urbe deseamos cerrar los ojos y encontrarnos. Queremos respuestas anheladas en el buscado contacto.
Nuestra boca volveremos exploradora continua de cutis rosada, pieles engalanadas con salados ríos descontrolados. Este mover continuo de armónicas piezas de un solo rompecabezas. Tú y yo, hacemos la melodía de hermosa osadía
Custodia permanente de fémina velada,
ruego vueles con tu presencia alada.
No pararé en ninguna esquina,
caminaré en álgidas calzadas.
aún sin tener tu marca en vibra,
no tendré mas penas alzadas.
Oda construida y suya.
Música y calle,
levantada y agradable.
Estepa fulgente solo tuya.
al abrigo del sol,
convincente y palpable.
No habrá más tardanzas de tus pasos por regresar.
No habrá más división entre las dos a superar.
No habrá más motivos para nuestras vidas separar,
No habrá más excusas entre los dos para inculpar.
Ahora quieres regresar.
Hoy, añoro tu entregar.
Hoy, añorando regresar,
ansías tu alma entregar.
Esta vez
Estarás aquí, esta vez
Esta vez, atrapado en tu abrazo.
Esta vez, victima en tu regazo.
Satisfactoria es tu presencia
Mira tu presencia, así es declarada.
Estas aquí, en presencia aclarada,
estas aquí, en frescura aclamada
Desperté otra vez, ansiando tu encierro.
Desperté otra vez, añorando tu regreso.
Mi dulce afrenta
Ciudad neblina voy caminando.
Tanto, deambulo tanto,
lucha y valor por mi andando.
Te anhelo tanto, mientras en aceras ando.
Tanta prisa, mi ruta paseo tanto.
No hay solución a tu falta,
te estoy buscando.
En mi condición, al aire otorgo mi encanto,
en mi añoranza, toda inspiración a ti canto.
Por última vez cuando te hallaste a mi abrazada.
Por última vez cuando fuiste mi lid entrelazada.
Por última vez cuando fuiste mi meta alcanzada.
Por última vez cuando fuiste por mi fascinada.
Horas, tantas horas por delante.
Tantas atrás, tantas delante.
!!Mira¡¡
Pierdo en tal fuga mi espíritu viandante.
Tantos minutos, !!oh perdida andante¡¡
No encuentro tu brisa nombrada,
no encuentro tu luz invocada
No puedes hablar, estas atrapada.
Estas atrapada.
Apartada y aislada, estas atrapada
Tu figura y silencio en distancia indomada,
tu saludo y retorno en procura extraviada.
Tu allá, en lejanía encarcelada.
Tu allá, en mutismo aprisionada.
Quieres manifestar tu agravio, no lo digas.
No lo digas, tiempo no es para agravarlo.
No lo digas, no conviene decirlo.
No conviene decirlo, lo sabes.
En suburbio y tortura inclemente no lo digas.
No lo digas, profunda y única vida,
vigencia adicta de prisa y huida.
No lo digas, mi anhelo y baluarte en armonía.
No lo digas, mi belleza y risa en tormentas ida
Inconveniente es decirlo
Inconveniente es sentirlo.
Jamás cumplamos No lo digas.
permanece aquí, no lo digas.
quédate aquí, no lo digas.
Nunca digas adiós
En mutua balanza, no digas adiós.
Tu llegada y mi alabanza no digas adiós.
Tardanza y fuga por no estar en calzada presurosa,
senderos no teniendo la indeleble huella pretenciosa.
Como devolver a las calles la oda erigida y silenciosa
Mira escurrirse en cristalina tela de sílice creada,
la cascada de incoloras agujas por nubes arrojada.
Tardanza por reingresar a la estepa brillante,
rocío espolvoreado en gélida mañana vibrante.
Observo al sol y la luna en alteración delirante,
en un velo secreto, mi dolor volver intrigante.
Tras las paredes exteriores, arrullo de callejeros humores. Aumentan, recorren dominantes esos rumores incapaces de ser realización. Evitar no podría una súbita reflexión
Desatendidas esas avenidas sin tu llamada esencia. Efluvio sentido y desbocado, bajo el negro atuendo, bajo nívea apariencia.
Si continuara aguardando la aparición de una pista contundente, no hay traza prevista en tu caminar. Casi un detective convertirme eh por tu desaparición. Por los pasajes en estudio, no encuentro tu presagio en aparición
Donde está aquel lugar
Donde esta el sitio en contumacia,
donde esta la vívida importancia.
Donde esta del campo la sustancia,
donde esta de la ciudad la elegancia
Donde esta mi rezo en deseada estancia,
donde está tu rumbo en figurada alianza
Entre tu vida y mi sesgo,
vuela incólume el sosiego.
Trajín y furor, despiertan increíble esmero,
nostalgia y tenue aura sujetando mi deseo.
Así, viva el ansia en vivo celo,
de tenerte en mi profundo cielo.
Es hiriente
Es hiriente tu ausencia en marcada protesta,
es declarada tu ausencia en pugna manifiesta.
Lección de tu ausencia duramente aprendida
mi vida por ti en urbana licencia atendida
Un día más, una noche más
¿A dónde has ido?
¿De dónde vienes?
¿Cuántos crepúsculos y vespertinos en tu rostro tienes?
Habrán pasado en tu regazo muchos lapsos en el trabajo de un reloj. Sus acusantes manecillas claman tenerte en mi aliciente otra vez.
Un piano de la música erige un escenario,
quiere de aquel recital hacer un presidiario.
Un piano de la música es voluntario;
aludida marcha, afligido vecindario
Se manifiesta conocida tristeza,
nuestra alma allí inmersa.
En trayecto y ventura incierta,
actores de obra siniestra.
Romance insistente en persecución. Todo el embelecimiento se apodera de bruma en alamedas. Tal citadina certeza atesora los momentos resultado de duales procesos.
Lujo condecorado de entrega infinita.
Morir por ti o vivir por ti,
tanta pasión en desterrada agonía
Gélida noche en omnisciente clamor,
bajan los dedos en ligero derredor.
Forjan las manos un sueño en ardor,
ardientes los labios en fundida labor.
Antigua la férrea balanza integra
realizando febril jolgorio visible.
Tal convincente suma solo espera
las esencias unir en lo invisible.
Presentas un esplendor en detallado movimiento,
luz y piras constantes por aquel devenir inquieto.
Pretendes colonizar aquí mi único rasgo complejo
permites por tus límites mi verso ruede completo.
Caída fragancia,
evidencia clara y concisa.
En mí arraigada,
envuelta en girante brisa.
Preciosa mía
Mira como mi pulso en ti desliza.
Desliza en rapidez, en arraigo sin destierro.
Avanza sin pena ni desmedro,
avanza sin herida ni desvelo.
No hay heridas, amante mía
no hay rencores, amiga mía.
No hay afanes, viajera mía
no hay traiciones, sincera mía.
Inseparables, correctos, incondicionales.
Dame la suave textura de mieles iniciar,
en tus pies última, en tus bordes primera.
Naciendo experta en colinas de fuego
tanta atracción muy elocuente viniera.
Corren incandescentes proyectiles de íntimos deseos. Desatados bajo el amparo de nocturna niebla, son ocultos impulsos no posibles en su contener. Desean salir, desean calcinar, desean ascender...
Este motivo insiste
Derrumbar el pudor aclama y persiste
Estas aquí, tentando con esa figura mis adentros descontrolados, adoptando actitudes escondidas, llamando a inhibiciones terminar.
Por esta urbe deseamos cerrar los ojos y encontrarnos. Queremos respuestas anheladas en el buscado contacto.
Nuestra boca volveremos exploradora continua de cutis rosada, pieles engalanadas con salados ríos descontrolados. Este mover continuo de armónicas piezas de un solo rompecabezas. Tú y yo, hacemos la melodía de hermosa osadía
Custodia permanente de fémina velada,
ruego vueles con tu presencia alada.
No pararé en ninguna esquina,
caminaré en álgidas calzadas.
aún sin tener tu marca en vibra,
no tendré mas penas alzadas.
Oda construida y suya.
Música y calle,
levantada y agradable.
Estepa fulgente solo tuya.
al abrigo del sol,
convincente y palpable.
No habrá más tardanzas de tus pasos por regresar.
No habrá más división entre las dos a superar.
No habrá más motivos para nuestras vidas separar,
No habrá más excusas entre los dos para inculpar.
Ahora quieres regresar.
Hoy, añoro tu entregar.
Hoy, añorando regresar,
ansías tu alma entregar.
Esta vez
Estarás aquí, esta vez
Esta vez, atrapado en tu abrazo.
Esta vez, victima en tu regazo.
Satisfactoria es tu presencia
Mira tu presencia, así es declarada.
Estas aquí, en presencia aclarada,
estas aquí, en frescura aclamada