La ciudad hierve en mi sangre
Se reclama en los latidos de mi pulso
Como una meretriz zalamera
se me insinúa.
La ciudad que duerme junto al río
que vibra en sus silencios y fragores
que respira en sus humos y miasmas
La ciudad donde me pudrí.
Ahora, enfermo de soledad, la necesito.
Ya empezaba a olvidar su desamparo
Cómo su veneno me iba permeando
y esclerotizaba mi alma.
Allí conocí la humedad de sus viejas calles
Disfruté de las falsas coloraciones del neón
Me hice maniquí manipulado por semáforos
vigilado por ojos ciegos.
Aquella ciudad junto al río viva en la niebla
Ciudad de imposible silencio ni en sus noches
Reapareces ahora fatua y adornada de oropeles
en mi piadoso recuerdo.
Vivencias de juventud frente a nostalgias de vejez
Horizontes sin distancias o distancias sin horizontes
Ese es el marco del juego en el que ya perdí un día.
¿Quien me dará lucidez?
Se reclama en los latidos de mi pulso
Como una meretriz zalamera
se me insinúa.
La ciudad que duerme junto al río
que vibra en sus silencios y fragores
que respira en sus humos y miasmas
La ciudad donde me pudrí.
Ahora, enfermo de soledad, la necesito.
Ya empezaba a olvidar su desamparo
Cómo su veneno me iba permeando
y esclerotizaba mi alma.
Allí conocí la humedad de sus viejas calles
Disfruté de las falsas coloraciones del neón
Me hice maniquí manipulado por semáforos
vigilado por ojos ciegos.
Aquella ciudad junto al río viva en la niebla
Ciudad de imposible silencio ni en sus noches
Reapareces ahora fatua y adornada de oropeles
en mi piadoso recuerdo.
Vivencias de juventud frente a nostalgias de vejez
Horizontes sin distancias o distancias sin horizontes
Ese es el marco del juego en el que ya perdí un día.
¿Quien me dará lucidez?