Norainu
Poeta fiel al portal
Cizallas. (Eugenia 3.0)
Planeábamos como hoja de papel, que lo corta todo.
En los bordes, las yemas de los dedos se tiñen sangrientas.
Ese vuelo.
Así el final de nuestra tierra, no queda vida, dos muertos.
Seca el lacre del rey depuesto y la reina dormida.
Esquela: Murieron juntos y viven separados.
Y yo sin saberlo.
Todo regalo ignorado, demostrar que ya me superaste.
Te miro desde abajo y sonrío.
El trabajo cierra el pozo, vacíos.
Ese vuelo.
Tiene celos, soy ese espacio que hay en tus entrañas.
Soy leyenda.
En boca de otros.
Y tosco es el miedo de que entre en escena,
pero todavía no he aprendido el texto, me he cortado.
O quizás no lo entiendo.
Estás tan sola como yo, pero mi cama es más ancha
y en mi letra y en mi mano el papel corta, saca las espinas.
Pinchan mis palabras de tiburón.
Nadando en el agua de tus ojos mediterráneos,
de barcos de isla y caderas nocturnas.
De ti no hay mapa y no soy marinero.
Pero soy leyenda.
Y él se revuelve en tus sabanas soñando, destino.
El miedo es para todos
y por eso es infinito
y por eso lo compartimos.
Firmados los dos sobre la hoja incansable.
Tu nombre y mi nombre.
Planeábamos como hoja de papel,
sobre un bosque incendiado, alcohol.
Seco y sentado.
Mis palabras orgullosas vuelan, cortándolo todo.
Planeábamos como hoja de papel, que lo corta todo.
En los bordes, las yemas de los dedos se tiñen sangrientas.
Ese vuelo.
Así el final de nuestra tierra, no queda vida, dos muertos.
Seca el lacre del rey depuesto y la reina dormida.
Esquela: Murieron juntos y viven separados.
Y yo sin saberlo.
Todo regalo ignorado, demostrar que ya me superaste.
Te miro desde abajo y sonrío.
El trabajo cierra el pozo, vacíos.
Ese vuelo.
Tiene celos, soy ese espacio que hay en tus entrañas.
Soy leyenda.
En boca de otros.
Y tosco es el miedo de que entre en escena,
pero todavía no he aprendido el texto, me he cortado.
O quizás no lo entiendo.
Estás tan sola como yo, pero mi cama es más ancha
y en mi letra y en mi mano el papel corta, saca las espinas.
Pinchan mis palabras de tiburón.
Nadando en el agua de tus ojos mediterráneos,
de barcos de isla y caderas nocturnas.
De ti no hay mapa y no soy marinero.
Pero soy leyenda.
Y él se revuelve en tus sabanas soñando, destino.
El miedo es para todos
y por eso es infinito
y por eso lo compartimos.
Firmados los dos sobre la hoja incansable.
Tu nombre y mi nombre.
Planeábamos como hoja de papel,
sobre un bosque incendiado, alcohol.
Seco y sentado.
Mis palabras orgullosas vuelan, cortándolo todo.
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