Hoy quiero reclamar mi fruto
en protesta de los hombres,
que han olvidado mi cuerpo
de donde vinieron tantos lumbres.
Que suave se sentía
cuando la caña estaba en flor,
tiraba sus guajanas y semillas
en mi humilde corazón.
Aguates y mangoes
caían en mis pies,
floreciendo nuevamente
de su semilla el nuevo ser.
Que lindo se veía
el arrozal y el platanar,
para luego deleitar
del jíbaro el paladar.
Los granos de café
que caían en mi pecho,
los añoro tanto y tanto
que hasta lloro aquí en mi lecho.
Ya no siento el machetazo
del jíbaro que cosecha,
pues de mi se han olvidado
solo el viento y la lluvia me acechan.
Quiero volver a sentir
del jíbaro sus pies,
su canto trovador
y su garabato en mi sien.
Clamo por que me siembren
del fruto que alimenta,
no del cemento agrio
que destruye y que molesta.
!Solo reclamo mis frutos
que alimentaron a tantos,
desde el jíbaro boricua
y hasta extranjeros falsos!
en protesta de los hombres,
que han olvidado mi cuerpo
de donde vinieron tantos lumbres.
Que suave se sentía
cuando la caña estaba en flor,
tiraba sus guajanas y semillas
en mi humilde corazón.
Aguates y mangoes
caían en mis pies,
floreciendo nuevamente
de su semilla el nuevo ser.
Que lindo se veía
el arrozal y el platanar,
para luego deleitar
del jíbaro el paladar.
Los granos de café
que caían en mi pecho,
los añoro tanto y tanto
que hasta lloro aquí en mi lecho.
Ya no siento el machetazo
del jíbaro que cosecha,
pues de mi se han olvidado
solo el viento y la lluvia me acechan.
Quiero volver a sentir
del jíbaro sus pies,
su canto trovador
y su garabato en mi sien.
Clamo por que me siembren
del fruto que alimenta,
no del cemento agrio
que destruye y que molesta.
!Solo reclamo mis frutos
que alimentaron a tantos,
desde el jíbaro boricua
y hasta extranjeros falsos!
